Próximo concierto: MARONDA. Viernes 29 julio 22:00

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Información acerca de los conciertos mensuales, Art+sound, en el Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo ARTIUM

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Maronda es el nuevo proyecto de Marc Greenwood, miembro de La Habitación Roja, junto a Pablo Maronda. Como dúo ambos afrontan esta experiencia que ya tiene un disco en la calle, 'El Fin del Mundo en Mapas', en el que aglutinan todo tipo de influencias. Porque para ellos, "el pop es un suma y sigue sin fin". "Es imposible desdeñar a Vainica Doble, Joy Division, Monochrome Set o Animal Collective", sentencia Pablo.
En una entrevista con Europa Press, Marc agrega que todo lo que escuchan se refleja en sus canciones debido al "efecto esponja" que tiene el pop. Y en este debut hay, efectivamente, muchas referencias, que oscilan entre los sonidos de armonías y guitarras eléctricas de la costa oeste y el folk americano, aunque también miran hacia el pasado del pop español.
En 'El Fin del Mundo en Mapas', álbum en el que también participan en directo Paco Beneyto (Midnight Shots) y Dani Cardona (Una Sonrisa Terrible), se aprecian influencias nada menos que de Los Brincos, The Byrds, Pixies, Phil Spector, Tindersticks, Los Secretos, Nacha Pop, Radio Futura, Velvet Underground, Jesus and Mary Chain o Gabinete Caligari.
Pablo concreta un poquito más y apunta directamente a "la vía abierta por los Byrds en su última etapa, el inmenso Gram Parsons y el country cósmico de los Flying Burrito Brothers". Más cercanos en el tiempo, se miran en formaciones como Wilco o Beachwood Sparks.
Una vez aclaradas las pautas estilísticas, Marc explica que el disco se ha construido de una "forma totalmente inusual, comenzando a veces las canciones por el tejado". "El prolífico Pablo viene a casa, coge la guitarra y me toca dos o tres canciones, yo elijo la que me hace más gracia en ese momento y empiezo a pensar en la base rítmica, una vez la tengo, empezamos a grabar", señala.
MARONDA TIENE "CANCIONES PARA RATO"
A este respecto Pablo subraya que el proceso de grabación ha tenido lugar "en casa, con unas cervezas, escuchando disco" y completamente a su "bola". Marc ahonda al asegurar que han hecho lo que han querido "en todo momento" y no se han puesto "limitaciones". Tan bien se lo han pasado que ya adelantan su intención de dar continuidad al proyecto, pues, según Pablo, "hay canciones para rato".
¿Y goza de buena salud la música indie en España? Pablo reflexiona: "Depende de lo que consideremos como tal. Hay muchos grupos metidos en esa etiqueta que no me convencen, del mismo modo que hay gente que considera a Alejandro Sanz flamenco y a mi me parece absolutamente demencial meterlo en el mismo saco que Morente o Camarón".
A su juicio, "siempre ha habido gente que ha hecho cosas al margen del mainstream". "¿Compensa ser de izquierdas en pleno auge del neoliberalismo? Eso depende de cada uno. El éxito es llegar a casa con la conciencia tranquila, sabiendo que estás dedicando tu tiempo a algo que te apasiona y en lo que crees", plantea.
Por su parte, Marc asegura que fenómenos como Vetusta Morla o Love of Lesbian dejan claro que "ya no existen tantas diferencias entre mainstream e indie", tal vez porque "la crisis de la industria discográfica ha dejado a todos al mismo nivel, a ras de suelo". "Ya no hay muchos medios de comunicación que apoyen la música nueva, sólo suenan 'greatest hits' y cosas así. Es obvio que la música no interesa", critica.
Finalmente, Marc avanza que su grupo matriz, La Habitación Roja, en el que por supuesto continuará, está en un "gran momento" y en otoño entrarán "a grabar nuevo disco para el año que viene", al tiempo que afirma que lo que están preparando le "gusta mucho". Pero antes, Maronda se presentarán en directo el 18 de junio en la Sala El Loco de Valencia.
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El grupo
Maronda es el proyecto musical de Pablo Maronda (Valencia, 1978) y Marc Greenwood (Valencia, 1980), bajista de La Habitación Roja.
A ellos se unen en directo Paco Beneyto (Midnight Shots) y Dani Cardona (Una Sonrisa Terrible). Los grupos de guitarras de la costa oeste y el Fol. americano, son las referencias capitales de un dúo que también mira hacia el pasado del pop español.
El disco
Grabado a caballo entre casa de Marc Greenwood y el estudio de Dani Cardona, entre febrero de 2009 y agosto de 2010, “El Fin Del Mundo En Mapas” es el diario de una catástrofe: los indicios dispersos de una tragedia irreversible, los mapas del naufragio –emocional e ideológico- de una protagonista omnisciente, que analiza su vida al final del trayecto. Y descubre que es casi como volver al principio: el verdadero Apocalipsis es que no estamos muertos y todo empieza una y otra vez, sin posibilidad de redención. Pero “EFDMEM” es también la clave para llegar hasta el final de la tierra. El fin del mundo que la Antigüedad imaginaba en grabados y relatos, como un abismo fabuloso donde el mar se vertía en el tapiz negro del cosmos, y que “buscaron” en los libros de baratillo decimonónico, los relatos avanzados a su tiempo de Julio Verne, H.P.Lovecraft o Robert Louis Stevenson.
Un disco con ecos a Los Brincos, Byrds, Pixies, Smiths, Phil Spector, Jesús And Mary Chain, Richard Harley, Tindersticks o Nacha Popo, Velvet Underground, Family o Décima Víctima. Estos son solo algunos de los nombres que te vienen a la mente cuando oyes sus riffs, arreglos o melodías.
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El dúo formado por Pablo Maronda y Marc Greenwood (La Habitación Roja) debuta con “El fin del mundo en mapas”, un tratado de pop atemporal, sin fecha de caducidad ni contraindicaciones, que apuesta por desmarcarse de la corriente general y destaca por su certero talento melódico y la elaboración de las letras. Eduardo Guillot se encarga de las presentaciones.
Texto: EDUARDO GUILLOT.La lectura positiva es que su presencia llama la atención y abre puertas, ¿no?
Desde ese punto de vista me parece bien, pero no sé si realmente hacemos algo que tenga que ver con La Habitación Roja. Este tipo de cosas es inevitable al principio. Luego, o lo asimilarán o se quedarán con la idea equivocada, pero eso es algo que no está en mis manos. Cuando empezaron The Last Shadow Puppets, todo el mundo los recibió como el grupo paralelo de Alex Turner [Arctic Monkeys], y nadie tuvo en cuenta a Miles Kane, hasta que ha sacado un disco a su nombre y lo han identificado.
El CD suena como una enciclopedia del pop español de todos los tiempos, empezando por Los Brincos. ¿Estás de acuerdo?
Quería que fuera, sobre todo, variado. Me gustan mucho los discos en los que no tiene nada que ver una canción con otra. Odio los álbumes que están producidos de manera que todo suena igual. Y hay ejemplos muy claros en el pop español que me encantan, como Los Brincos, Los Ángeles, Family, Sr. Chinarro… Pero también me gusta Décima Víctima o Derribos Arias, aunque no se note en el disco. Y lo mismo con la tradición anglosajona: He ido picando de todo un poco.
¿Y Lori Meyers? Lo digo porque, cuando empezaron, siempre se les comparó, precisamente, con Los Brincos.
Me gustan, sobre todo el segundo disco, “Hostal Pimodan”, que era muy continuista con la última época de Los Brincos, en los años setenta. Lo que han hecho posteriormente no me gusta tanto, del mismo modo que no me gustan Vetusta Morla, Love of Lesbian y grupos así. He tratado de hacer un disco de pop tomando como referencia las cosas que he hecho siempre, y ahí caben desde The Byrds hasta Spiritualized o grupos españoles de los setenta y los ochenta.
¿La línea llega hasta Los Planetas?
Sí, claro, siempre me han gustado. No sé si se nota en el disco. Siempre he sido fan, pero también he intentado que no se notara mucho, no los tengo en cuenta a la hora de componer, lo que pasa es que los referentes son muy parecidos a los suyos. Pero no he buscado nasalizar la voz ni hablar de viajes espaciales, que suelen ser las cosas que les identifican.
Tus letras, muy elaboradas, van por otro lado. En el disco hay muchas canciones de amor.
La verdad es que son canciones que he ido escribiendo a lo largo de seis o siete años y, al final, quizá por buscar un elemento de cohesión, casi todas las canciones hablan de amor. Tengo otras, pero me parecía que, para un primer disco, plantear giros narrativos o temáticos podía resultar complicado. Buscaba algo más fresco, conectar con el oyente a nivel emocional, pero eso no quiere decir que no tenga canciones sobre otros temas.
Las canciones parecen, a veces, pequeños ajustes de cuentas. ¿Tienen destinatarios concretos?
Algunas sí. Otras son sumas de quejas.
Y después de tanto amor, cierras con ‘Buenaventura’, una canción sobre Durruti. ¿Y eso?
Es un disco sobre el desencanto, y es una forma de que el desencanto político esté presente. Creo que la gente en el indie no se atreve a hablar de política, es como un tema tabú, que parece destinado a grupos como La Polla Records o El Último Ke Zierre, y que si lo mencionas en el contexto de un grupo con referencias indies parece fuera de lugar, como si no tocara.
¿Puede ser que el indie no hable de política porque es de derechas?
Puede ser, pero no creo que Sr. Chinarro o Los Planetas lo sean. Igual si hablamos de Vetusta Morla o esta gente del sonido Inditex, puede ser que, más que de derechas, no se definan políticamente, o que sean producto de su tiempo, en que la gente joven no está acostumbrada a manifestar un compromiso político público.
Dices que es un disco sobre el desencanto. ¿Un álbum conceptual, entonces?
En cierta manera, creo que sí. No desde el punto de partida, planteándome hacer doce canciones sobre un tema determinado, pero luego sí me he dado cuenta de que la seleccción de temas y el orden en que están colocados pretenden llegar de un punto a otro de una determinada manera.
Comenzasteis grabando en el estudio casero de Marc, sin necesidad de cumplir plazos. ¿Es una ventaja o un inconveniente trabajar sin presión?
Tal y como ha quedado, estoy encantado. La verdad es que nos ha venido bien darnos una tregua, porque hemos podido completarlo y pulirlo. Es un disco muy diferente del que hubiérmos editado si hubiera salido en su momento. ‘Los novios de Bélmez’, por ejemplo, no hubiese estado, mientras que había otras canciones que, con el tiempo, veo claramente menores. Conceptualmente, el disco ha ganado. Ha sido un proceso parecido al de Los Planetas en “Una semana en el motor de un autobús”. Fueron recibiendo negativas del sello hasta que por fin lograron hacer un disco en condiciones.
En vuestro caso, fueron negativas internas, no del sello, ¿no?
Bueno, en nuestro caso el disco se fue retrasando por circunstancias relacionadas con el lanzamiento. Habíamos llegado a un acuerdo mucho tiempo atrás, pero las conversaciones sobre cómo íbamos a trabajar fueron prolongándose en el tiempo, y aprovechando ese lapso, escuchamos mucho el disco y comenzamos a verlo estructuralemente de otro modo, a pulir detalles y a cambiar repertorio.
¿Eso se nota en los arreglos? Pienso en la mandolina de ‘Sin Ministerio’.
Es una guitarra española con delay. Quería que sonara como en “Santos que yo te pinte” [Los Planetas], pero Marc inclinó más la balanza hacia los Flying Burrito Brothers.
Al final, acabaron saliendo otra vez Los Planetas.
Pero no se trata de imitarlos o copiar sus tics, como pueden hacer Radar, por ejemplo. Hay muchos grupos en Valencia a los que no soporto. Me parece muy bien que les gusten Los Planetas, pero mimetizarlos no me interesa. Es lo que hace Velocista con los grupos albaceteños. Esta manera de copiar me da mucha rabia. Hay gente que dice que el disco suena como los de los grupos de los ochenta, y creo que es porque canto sin impostar la voz. Comparto referentes con ellos, pero me daría vergüenza salir a cantar y que lo que hago se pareciera tanto a otra cosa.
¿Cómo fue el proceso de grabación?
He tenido mucha manga ancha. Quedábamos en casa de Marc por la tarde e íbamos canción por canción, eligiendo hasta que tuvimos una primera selección y luego hicimos la criba definitiva. Empezamos grabando con batería sintética, antes de meternos en el estudio y grabar la acústica, y quizá por eso, al final, las canciones seleccionadas son las de ritmos más sencillos. Probablemente, en el segundo disco haga lo contrario, y empecemos a grabar con batería real para poder hacer diferentes cambios de ritmo en la misma canción y buscar cosas más elaboradas. Me daba un poco de miedo escoger las canciones más simples para el primer LP, pero creo que el concepto funciona.
Desde fuera, parece que todo ha ido muy rápido desde que empezaste a tocar en pequeños pubs de Valencia.
Yo también creo que todo ha ido muy rápido, lo que pasa es que como he estado grabando con Marc, en casa, quizá no he percibido esa velocidad. Aunque firmamos el contrato hace poco, nos ficharon hace tiempo, cuando el disco estaba en mitad del proceso de grabación, y desde ese punto de vista, es cierto que no hemos tenido que ir llamando a muchas puertas por ahí. Y como las canciones estaban compuestas desde hacía años, he percibido el paso de tiempo de una manera más relativa. Pero ha sido rápido.
¿Hubo más ofertas, aparte de la de Absolute Beginners?
Alguna, pero la más clara fue la suya. Nos gusta cómo trabajan, y que estuvieran en Valencia era una ventaja, es muy práctico. Los tienes a diez minutos en coche.
¿Qué esperas del disco?
No conozco muy bien el mercado, espero que funcione, al menos, para que la gente sepa de nuestra existencia, que nos permita tocar y grabar otro disco. Y que la crítica no nos reviente mucho.
http://www.efeeme.com/84427/maronda-la-politica-es-un-tema-tabu-en-la-escena-indie/
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Intentar conocer a alguien en profundidad suele ser difícil, pero Antonio Galvañ, a través de su proyecto musical, PARADE, consigue explicar fácilmente las cosas que se le pasan por la cabeza. El mundo interior de PARADE es enorme y daría para más de una entrevista, así que Antonio hizo el esfuerzo de contestar de la manera más condensada posible a todo aquello que despierta la curiosidad sobre su música, gustos y vida personal.
Materia oscura es la negrura que hay entre los mundos, lo más siniestro que hay y para mí está referido a sentimientos oscuros. También, está relacionado con sentimientos de violencia contenida y puede ser que en un principio esa fuera la intención del disco.
- ¿Qué tipo de disco querías?
Yo quería un disco muy rápido, eléctrico y que las letras tuvieran mucha muerte. En el disco, a nivel de textos, sí que se ha quedado esa primera intención. La media de un muerto por canción la hemos conseguido y lo que no ha quedado tan oscuro ha sido el envoltorio. Esta vez, la música ha sido más radiante de lo que yo pretendía, pero las canciones me han llevado a eso.
- El hecho de ser profesor de música ¿de qué manera te afecta a la hora de componer?
Algunas veces en alguna letra sí que puedo reflejar cosas que veo en clase, pero intento separar un poco lo que es mi profesión de lo que es mi “hobby”, porque soy un músico totalmente amateur. Entonces, si estoy con niños toda la semana algo se queda, pero intento no juntarlo.
- ¿Y cómo está siendo el proceso de que PARADE se integre como grupo y ya no estés tú solo?
Yo siempre he estado tocando con gente y en realidad, el núcleo hemos sido mi hermano Jesús y yo. En cambio, desde hace un par de años ha entrado Eduardo que toca la guitarra y también ha entrado Eva que canta, aunque hoy por motivos de enfermedad no ha podido venir.
Sí que hemos conseguido estar agusto, porque somos amigos. Es decir, compartimos los mismos gustos y vemos las cosas de una determinada manera. Así que aunque no tocaran bien los tendría a mi lado, pero es que encima tocan bien.
- El disco comienza con un fragmento de una pieza de Chopin, que da paso a No más rokanrol, ¿crees que la música clásica está infravalorada por géneros musicales como el pop o el rock?
Bueno, la razón de que se pusiera esa música en concreto es porque a mí me dio clases de piano mi abuelo y la Heroica de Chopin era una canción que siempre quería tocar, aunque al final no lo consiguió del todo. Esto ha sido una especie de “va por ti”. A mí no me parece que la música clásica esté infravalorada, simplemente que siempre que se ha intentado juntar música clásica y música pop ha salido una cosa horrible.
La música pop es una cosa muy directa, nada pensada, totalmente visceral y la música clásica es algo mil veces más reposado, por lo que son dos géneros diferentes que mejor que no se mezclen.
- Haciendo referencia a la canción Bela y Boris, amor a la inversa, si tuvieras la oportunidad de cenar con Bela Lugosi o Boris Karloff ¿a quien elegirías?
Mi preferido es Boris Karloff, porque para mí tiene muchos más registros y es mejor actor. Boris hizo de todo, pero la figura trágica que ha transcendido ha sido la de Bela Lugosi. Sobre todo, por la película de Tim Burton, pero yo claramente cenaría con Boris y que me contara cosas del Frankestein.
- ¿Cuál es tu personaje de ciencia-ficción favorito?
Bueno, pues hay una persona a la cual la última canción del disco va dedicada a ella, que aparece en un relato de Kim Stanley Robinson, que tiene una trilogía de libros titulados Marte Rojo,Marte Verde y Marte Azul. Esta serie trata sobre la colonización de Marte y hay una bióloga que es ecologista de la tierra que va a Marte, porque le gusta Marte como es y los demás van para cambiarlo para que pueda vivir la gente allí. Entonces, a mí ese personaje me pareció totalmente maravilloso porque siempre pierde y no tiene más remedio que recurrir a la violencia, la guerra de guerrillas, porque no encuentra otra solución para convencer a los demás de que Marte es precioso así.
- Abordando tu papel dentro de la escena independiente ¿cómo te tomas que en España seas considerado una especie de genio pop?
Eso de que me consideren un genio son chorradas. Yo hago la música que hago, porque estoy haciendo música desde los trece años y si a los cuarenta y cuatro no hago buenas canciones, es que algo falla. He hecho de todo y en realidad, yo soy un artesano.
Me parece genial que hablen bien de mí porque me gusta más una buena crítica que una mala crítica. Pasando de exageraciones, lo que estamos consiguiendo es intentar llegar al máximo número posible de personas sin tener que traicionar nuestras coordenadas que son la música pop, sintetizadores, la tecnología y usar textos que son de ciencia-ficción o fantasía.
- ¿Crees que actualmente existe una saturación de grupos españoles que hacen pop facilón de estribillos pegadizos y letras ingeniosas?
Yo pienso que sí que hubo una especie de auge de este estilo por así llamarlo, pero más bien entre el 2002 o 2003 que salieron grupos tan interesantes como La Casa Azul, La Cola Jet Set o Los Fresones Rebeldes y todo eso. Eso era la punta del iceberg, es decir, los grupos más buenos que han sobrevivido y ahora lo que está habiendo es como un “remember” de todo eso que pasó hace casi diez años. Además, creo que lo que se tuvo que decir entonces ya se dijo y esa gente sigue siendo para mí lo mejor. A mí me da que ahora la gente esta más por el folk tipo Fleet Foxes y hay un sentimiento como de que todos somos hippies otra vez.
- Entre diversas colaboraciones en las que has participado, destaca el álbum debut de los pamploneses Ginkas. ¿Qué crees que les hace diferentes o especialescomo grupo nuevo?
Yo pienso que recogen la tradición de Spicnic que es rock and roll, letras ingeniosas y la verdad que yo hago apología total porque es mi disco favorito de este año. Me recuerdan un poquito a todo ese espíritu Spicnic que por desgracia ya la discográfica acabó y ha renacido un poco con ellos. Además, no tienen nada que ver con algunos otros grupos que a nivel de letras o nivel de actitud hacen otras cosas.
- Y si tuvieras que elegir a un grupo para que actuara en un museo ¿cuál sería?
Hace poco tuve la suerte de ver a The Raveonettes y son tremendos, a parte de que llevan una puesta de escena que pegaría muchísimo en un museo. De hecho, tocaron en el Auditorio de Murcia que quedó super bien el contraste de ellos con la sala.
- Con relación a la reciente polémica que se ha desatado en la SGAE, ¿qué te parece el posible caso de corrupción que hay detrás?
- ¿Consideras que es una figura necesaria o su funcionamiento está mal planteado desde el principio?
En mi opinión los derechos de autor tienen que ser reconocidos, pero hay que sentarse y pensar cómo es posible que una sociedad que protege los derechos de los autores haya tenido o tenga tan mala imagen. Además, creo que es algo que se puede hacer de una manera inteligente, sin tener que irritar constantemente.
- Para finalizar, ¿cuál es el futuro de PARADE?
En este momento, lo que estoy haciendo son canciones de amor. En septiembre vamos a sacar un single con Havalina en una pequeña colección que han sacado de canciones de amor y lo han sacado en singles de vinilo, así que ese es mi futuro más próximo.
Elena Echave
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ESPACIOS DE RITMOS SIDERALES
La temporada de verano de "Al Caer la noche" sacó el equipo de sonido al aire libre para disfrutar de un artista ecléctico y poco conocido entre el gran público. PARADE, alter ego de Antonio Galvañ acompañado por teclados y guitarra puso sobre el ambiente y el césped artificial del suelo toda su fantasía musical.
Ese césped sobre el que el público reposaba servía de marco perfecto para los visuales proyectados sobre la pared de fondo del Artium, que alternaban imágenes de canción en canción, entretenían y dotaban de dramatismo las trágicas melodías de Materia Oscura, el último disco del yeclano.
Clásicos de serie B, películas de culto que todo el mundo identifica desde el primer fotograma y hasta rarezas visuales, resultaron un complemento perfecto para el espectáculo. Este plus visual supuso un aliciente para unir la música con el cine de una manera muy peculiar y acertada. La unión de disciplinas artísticas es algo por lo que en el Artium se suele apostar mucho, así que todo iba en sintonía.
Antonio, aparte de ser un buen compositor consiguió trasladar a los presentes a su mundo personal cargado de canciones que estimulan la mente, sobre todo debido a sus múltiple referencias culturales. Así se pudo viajar a realidades paralelas como las de Reunión en Insmouth, Béla y Boris o Atari Awking. También se viajó al espacio con Todas las estrellas, Asteroide o El dolor del espacio.
Pese a que el tipo de espectáculo ofrecido fuera algo que se alejaba de lo común, el mayor logro fue que las rarezas y genialidades de PARADE atrajeron a gente de todo tipo y condición.
Elena Echave
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EL RUIDO COMO TERAPIA DE CHOQUE
Fin de semana de junio en el que nadie se iba a poder aburrir en Vitoria, aunque lo pretendiera. Por unos días, aparte de capital de Euskadi y Verde, también se transformó en capital del Rock, por décimo año consecutivo, gracias al Azkena Rock Festival. Y por si la oferta musical sabía a poco, Art+sound presentó al cuarteto madrileño Nudozurdo que llegó con su tercer disco bajo el brazo. Ruido hay por todas partes, pero muy pocas veces se convierte en arte como el que Nudozurdo hizo en el marco del Artium. Pocos grupos aprovechan musicalmente un concierto como lo hicieron ellos. Consiguieron alargar las canciones con delicadeza y garra, empleando incluso más de ocho minutos improvisando a partir de sus temas.
Guitarras pesadas, letras grasientas y dolorosas entrelazadas a la perfección con grandes dosis de distorsión, junto a la quebrantable voz de Leo Mateos. Una a una las canciones de sobre todo el segundo (Sintética) y el último álbum (Tara motor hembra) se clavaban como puñales en el interior del público.
El recital de Nudozurdo no consistió en interpretar anodinamente sus temas, sino que el objetivo fue desmenuzar a base de emoción e improvisación temas como Prometo hacerte daño o Prueba/Error. Los sentimientos que hay dentro de este disco evidencian dolor, sufrimiento y un regreso a los instintos humanos más básicos, quizás por eso este grupo solo se entiende con ese ruido de fondo.
Elena Echave
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Por Elena Echave
La banda madrileña Nudozurdo recaló en Vitoria presentando su tercer disco “Tara motor hembra”. Leo Mateos, voz, guitarra y alma máter del grupo desgranó pequeños detalles del álbum, de sus sentimientos y opiniones políticas.
- En trance en concreto, no lo sé... Me lo he pasado muy bien tocando las canciones.
- ¿Cuesta mucho trabajo dominar en directo un disco tan elaborado y profundo como este?
- Si, es más complicado, porque es un disco más de estudio con respecto al anterior y llevarlo al directo es más difícil. Hay más voces dobladas, hay más instrumentos doblados y cuando lo hemos llevado al directo hemos tenido como que reprocesar determinadas canciones para que funcionaran.
- ¿Y si añadimos los cambios en la formación ¿estos han afectado mucho a la concepción del álbum?
- Definitivamente, tanto Meta como César, Josechu o Jorge han aportado su punto de vista a los temas. De hecho, muchos de ellos no son ni siquiera temas míos, sino que son temas que han nacido de improvisaciones en el local y cada uno ha aportado su manera de ver la canción.
- ¿Cómo se puede mantener una línea estable musical con cambios y dificultades?
- La verdad es que es un pequeño milagro. Actualmente, todas las bandas están en un punto sin retorno en muchos aspectos, sobre todo cuando es muy difícil mantenerte y vivir de la música. Entonces, esto no se entiende si no hay muchísima pasión por la música.
- Al escuchar este último álbum destaca la presencia imponente de la distorsión ¿habéis llegado a ello a conciencia o por defecto?
- Hemos llegado a ella a conciencia, entre otras cosas porque Cesar nuestro nuevo guitarrista es muy fan de las distorsiones y a mi también me ha apetecido hacer más ruido del habitual. Además, en directo es una meta que explotamos mucho más que en el disco.
- ¿Ha tenido que ver con lo que habéis estado escuchando?
- Imagino que si. La distorsión está en los discos, esta en la vida, así que pienso que en todos los lados.
- Hay momentos en los que parece que la letra y la música se están peleando por ganar terreno ¿ cómo equilibráis la importancia de una y otra?
- No tengo ni idea, es algo muy intuitivo. Al hacer canciones te guías por intuiciones, gustos e intentas que la canción fluya de alguna manera y se dirija a si misma.
- Vuestras letras pueden llegar a hacer mucho daño ¿las consideráis autodestructivas o ese dolor cura y normaliza las heridas abiertas?
- No me gusta pensar que son canciones destructivas, la verdad. De hecho, me gusta pensar que son canciones para destruir cosas negativas dentro de uno. En ese sentido, si que buscan de alguna manera liberarse de uno mismo. Y ni siquiera tiene por que tratarse de heridas, puede sonar muy típico, pero a través de las canciones puedes llegar a conocerte a ti mismo y se trata un poco de saber que esta pasando por dentro.
- ¿Y qué sientes cuando interpretas una y otra vez canciones que para ti han significado algo en determinados momentos de tu vida?
- A veces nada, esto es una profesión y corres el riesgo de que te suceda eso, aunque debes intentar que no sea así, sucede.
- Pensando en el futuro, habéis adelantado que el próximo álbum queréis que sea para bailar ¿por qué este deseo de cambio de rumbo?
- Siempre queremos romper con lo anterior, nos gusta distanciarnos de eso, porque acabamos un poco saturados. Tu te puedes poner un disco en tu casa, escucharlo un número determinado de veces, pero el músico desde que lo compone hasta que lo graba, lo mezcla, lo masteriza, sale por ahí y lo toca; el grado de saturación de ese tema es enorme. Yo, personalmente quiero separarlos y destruirlos para volver a revivirlos. Por eso con el nuevo disco me gustaría hacer algo diferente, últimamente estamos escuchando música electrónica y simplemente apetece. En realidad la frase “para bailar” fue una manera de salir del paso. Estamos hablando de música más primitiva, no tiene por qué ser electrónica. Aunque, yo me he comprado un par de sintes, por lo que me imagino que por ahí irán los tiros.
- Abordando política y actualidad, a través de las redes sociales os habéis mantenido muy activos a favor del 15M ¿qué opinión os merece el rumbo que está tomando el movimiento?
- A mi lo que más me gusta del 15M es que es un movimiento transversal, es decir, que en si mismo está autogestionado y vertebrado. Entonces, cada uno puede tener su opinión que es muy válida y me parece interesantísima la manera de trabajar que tiene el movimiento en si. Y obviamente, creo que desde hace tiempo se está pidiendo a gritos un cambio de aquellos que nos gobiernan. Me parece muy triste la gran distancia que existe entre los gobernantes y el ciudadano.
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| PARADE | ||||
15/02/07
ASTRONOMÍA RAZONABLE Cuando a final de 2006 me dispuse a listar los mejores discos de artistas murcianos (ver), no me cupo atisbo de duda de cual ocuparía el nº 1: Todas las estrellas, el cuarto álbum de Parade. También las publicaciones nacionales especializadas, en mayor medida cuanto más ‘arties’ o elitistas, lo eligieron en lugar destacado. Por fin lo presenta en directo para el público murciano. Así que dirijo el satélite hacia Yecla, patria chica de Antonio Galvañ, el comandante en jefe de la estación espacial Parade. Un lugar donde el tiempo se detiene. Allí me lo encuentro, dibujando ternura entre elfos y brujas melancólicas. Me cuesta redactar entrevistas contigo, amigo. No sé si es porque ya te he hecho muchas o porque me obliga a sumergirme en el universo Parade y eso supone ensimismarme escuchando tus canciones, perder un día completo, dos, no puedo hacer otra cosa. Me ha vuelto a ocurrir. Simplificando, Parade era la inocencia, casi el pudor amateur; Consecuencias… fue más pretendidamente rítmico, pegadizo; Inteligencia artificial sonó más arreglado, más denso. ¿Cómo es Todas las estrellas? Pero este disco está funcionando muy bien. O razonablemente bien, al menos. TODAS LAS ESTRELLAS En Estación espacial hay un sample, un guiño musical, a Bowie en este caso. Te gusta hacer estas travesuras, me consta. ¿Por qué? Hay que estar muy seguro de uno mismo, de su propia personalidad sonora, para hacer estos homenajes sin pudor. ¡En Todas las estrellas -el disco- hay guitarras! De hecho creo que es tu álbum menos tecno, menos electrónico. ¿Sí? ¿Por qué? ¿Y si afirmo que también es tu álbum menos melancólico, me equivoco? SOLEDAD Y AURORAS BOREALES Lo cierto es que el protagonista de Estación espacial puede llegar a dar envidia. Pero, ¿no acabará aburriéndose? ¿Qué hay de la acción? ¿Crees en el determinismo, como el protagonista de la canción (Determinista)? Cuando besó a la cosa del pantano me parece magnífica, pero creo que Flora Rostrobruno es la mejor canción del disco, pese a que sabes que tu faceta más acústica, aún gustándome mucho, no es mi preferida. Pero mira, una vez sí y otra también, me eriza la piel. ¡Miskatonic Universidad es Parade haciendo doo-wop! ¿Te gusta ese estilo? ¿Grabaste tú todas las voces? Verás, mientras estoy enfrascado con la entrevista, me llaman para cerrar otra con Squizoo, por e-mail me recuerdan que no me cuelgue con la de Sr Chinarro y esta mañana le he hecho una a Le Punk. Como eres medio mago, te pediré consejo: ¿tienes algún remedio para evitar mi cada día más inminente esquizofrenia sonora? -------------------------------------------------------------------------------------------- | ||||
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ÁNGEL H. SOPENA Parade, alter ego del yeclano Antonio Galvañ, quiere hacernos bailar, gritar Bitelchús tres veces, provocar... Ha pasado de un disco introvertido (La fortaleza de la soledad) a la frescura y efervescencia de Materia oscura, que muestra a un grupo más dinámico. Es uno de esos artistas que logran crear a su alrededor un universo propio, poético, incluso onírico. Hoy actúa en la FNAC y el jueves, 19 de mayo, en la sala 12&Medio.
Te has decidido a revelar tu secreto («Queridos oyentes, os tengo que contar…») ¿Qué inspiró Eres un robot?
Fueron unas palabras de mi hija un lunes por la mañana que estaba todo nevado. Ella estaba maravillada por la nieve y yo estaba intentando que el coche no derrapara en el hielo. Cada uno tenía sus prioridades en ese momento, y me dijo esas palabras del título. Me trastornó tanto que hice una canción para justificarme.
Dani Cardona es un viejo conocido de Parade, y es la primera vez que hay una batería de verdad. ¿Buscabas un sonido de grupo? ¿Parade es ya un grupo?
Buscaba un sonido de grupo, en realidad retroceder en el tiempo. Fue algo premeditado a la hora de plantearme el disco. Aunque Parade sigo siendo yo. Sí que es cierto que la compenetración entre las cuatro personas que tocamos en directo es grande, y ese espíritu sobrevuela el disco.
Has mandado a paseo el big bang y la tabla periódica en Materia oscura ¿Cuál es la solución a este galimatías?
Es un comienzo muy a la contra del disco anterior, que comenzaba con una loa a Stephen Hawking. Aquí se manda a paseo todo lo establecido, desde la tabla periódica hasta el rocanrol. Una pataleta en forma de canción.
Los 70 parecen tu década favorita. Muy variada. En el rock progresivo la música se intelectualizó. No era tanto bailar. La música se visualiza, se piensa ¿tienes algo que ver con esa postura?
Pues no, lo que menos me gusta de los setenta es el rock progresivo, je, je. Me gusta el glam, algunos cantautores norteamericanos como Jimmy Webb, Paul Williams o incluso Elton John, el sonido disco y también el punk de finales de la década. Pero con Emerson, Lake & Palmer no voy a poder en la vida. Este disco es el reflejo de mis vivencias y gustos de los primeros ochenta, Los Plomos, Gabinete Caligari, Los Felpudos...
«Ponme música clásica, baja ese volumen… No más ídolos, no más canciones de mentira…» ¿Declaración de intenciones?
Tiene un poco de eso, es un enfado contra lo que es, contra lo inamovible y universalmente aceptado. Es una especie de cabreo contra todo, especialmente el rocanrol, que empezó como el sonido de una revuelta juvenil y ha acabado como una camiseta de Slipknot a la venta en El Corte Inglés. Pienso que un joven de dieciséis años que diga que le gusta Chopin es más subversivo que uno que le guste Mago de Oz, por ejemplo.
La mayoría de los personajes de tus canciones suelen ser infelices que intentan solucionar su infelicidad…
¿No somos todos un poco así? Como decía la canción de los Intronautas: «Jamás seré feliz».
Has vertido toda tu mitología en este disco que titulas Materia oscura ¿La parte oscura la pone tu pasión por la literatura gótica del siglo XIX?
Hay mucho muerto en este disco, casi uno por canción. Ese gusto gótico se nota en La muerte enamorada. Quería hacer una canción como esas historias de aparecidos del siglo XIX, con fantasmas antiguos y ruido de cadenas.
Tres discos en dos años. ¿Tienes la sensación de estar recuperando el tiempo perdido?
Es lo que hace tener un plazo de entrega, que te esfuerzas en lograrlo. Antes, la cosa era más «cuando tenga doce canciones hacemos un disco», ahora es «en enero tiene que estar el disco grabado». No me importa trabajar con este sistema, me motiva.
Materia… Puede que no tenga una temática muy alegre, pero sí es muy diferente a La fortaleza de la soledad. Es mucho más fresco y directo ¿qué dices?
Que me alegro de que me hagas esa pregunta. Era casi la única premisa que tenía a la hora de componer: no más canciones lentas, quiero que la gente que las oiga se levante y se ponga a bailar. Radiante el envoltorio, oscuro el contenido.
Existen artistas para quienes la composición de canciones tiene algo divertido, mientras que para otros es algo doloroso… ¿En qué categoría te encuadras?
Para mí, hacer canciones es lo más divertido del mundo después del sexo. Esa obsesión que a veces hay es parte del proceso, y en mi caso no lo encuentro doloroso. Me encanta darle vueltas y vueltas.
Siempre que se comentan tus canciones se incide en las letras y en las influencias literarias.
Yo me preocupo por el aspecto musical a veces más que por el ´literario´, pero entiendo que se hable de las letras, porque sus temas e historias son una parte que me diferencia de otros grupos. Las influencias de la ciencia ficción y la fantasía no se suelen dar en la música pop, y utilizarlas puede que hasta me perjudique en algunos casos. Pero va de serie en Parade.
¿Crees que simplicidad y emoción están unidas?
Creo que la simplicidad es más inmediata a la hora de emocionar, pero a mí el Smile de los Beach Boys me parece lo opuesto a la simplicidad y, sin embargo, me emociona mucho.
¿Hay en Parade nostalgia por un mundo que ya no existe?
Puede que haya nostalgia por un futuro que no ha existido, el de Buck Rogers, por ejemplo, o el futuro setentero de 2001: Odisea en el espacio. Pero en general soy bastante positivo, pienso que lo mejor aún está por suceder.
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Genero: Pop
Edita: Jabalina
País edición: España
Redactor: Xavi Sánchez Pons
Artista maldito sin quererlo, algunos vimos en “La fortaleza de la soledad” el disco que podía cambiar el sino de la carrera de Antonio Galvañ. Pero, ay, nos equivocamos. A pesar de las buenas críticas recibidas y de una atención mediática superior a lo normal, Parade no salió de esa aureola de culto que le ha acompañado desde sus inicios con sus primeras referencias en Spicnic. Dicho esto, sólo cabe deshacerse en elogios ante “Materia oscura”, nueva muestra del talento del murciano. Alternando canciones en las que regresan las cajas de ritmo y las programaciones (atención con ese retorno a los orígenes que suponen las excelentes “No más roncanrol” y “El muerto despierto”), con otras de factura más clásica y orgánica en la línea de su anterior trabajo, el nuevo disco de Parade se acerca a las luminarias más rabiosamente pop de los setenta, con la ELO y Wizzard a la cabeza (“El dolor del espacio”, “Transplutonia”, “Innsmouth”, “Nunca bailo”, “Partidario del desierto”), para triunfar de forma absoluta. Por cierto, mención especial para el talento lírico de Galvañ, que más allá de sus citas cultas (el guiño a H.P. Lovecraft en “Innsmouth” se lleva la palma), es un as a la hora cuadrar versos imposibles en las estrofas de sus canciones. Carlos Berlanga estaría orgulloso de él.
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