DNA - "Jazzaharrean cada vez se parece más a todo un festival ciudadano alrededor del Casco Viejo"
"Jazzaharrean cada vez se parece más a todo un festival ciudadano alrededor del Casco Viejo"
Los tres organizadores del festival gasteiztarra posan en el cantón de San Francisco Javier con el cartel de este año, firmado por Iñaki Saldias.

david mangana
¿Cómo han logrado tanta participación? ¿La gente se acerca? ¿Se acercan ustedes a la gente?
I.A.: También cubre ese abanico que tanto se está demandando de que suba gente diversa al Casco Viejo, de que se le quite miedo, de que sirva para otro tipo de cosas. En verano y durante unas horas poco habituales esto está lleno.
I.L.: El primer año no lo pensamos así, no dijimos vamos a elegir esta fecha porque puede ser buena, pero nos quedamos sorprendidos. Entre la gente que está de vacaciones y la que está de jornada continua...
I.A.: Y el sistema permite que, si no llegas a las 20.00 pero llegas a las 20.45 veas al menos una actuación.
I.O.: Cada día dos escenarios. Cambio de actuación y de escenario.
Y aparece gente no habitual...
I.L.: Nos ha pasado con grupos de jazz más clásico, que se ha acercado bastante gente mayor, que normalmente no es nuestra clientela.
Y apoyan a los grupos de aquí: son un tercio de las dieciséis bandas.
I.L.: Malatu, Steamboat, Basics, Three of Us, Txatarreria Keaton, que es un punto. No es jazz, pero nos parecía que podía entrar muy bien en el Machete. Una proyección de cine, con música en directo, con músicos como Bingen Mendizabal...
I.O.: Eso y lo del pórtico de la Catedral, un espectáculo de fusión de flamenco, sonidos árabes, jazz, con una bailarina. Y este año destacaría que hemos metido blues, que no ha habido nunca, un poco de gipsy jazz, el grupo coral de Cossa Nova... Siempre buscamos estilos que no hayamos tocado el año anterior.
En Vitoria han surgido muchos grupos de jazz. ¿Tiene el festival algo de responsabilidad en la semilla?
I.A.: Hay mucha gente con inquietudes, sobre todo en la escena negra, más funky, más soul.
I.L.: El caso de Perico Sáez. Está en seis proyectos diferentes.
¿Cómo han funcionado las actuaciones con el sello Jazzaharrean durante el resto del año?
I.L.: Muy bien. Además en julio no tiramos tanto al jazz. Nos vamos más al funky, a las mezclas, pero durante el año hemos traído mucho jazz clásico. Han estado Ángel Celada y Andrej Olejniczak, Big Band Berri, la sesión de Javi Antoñana, Nando de la Casa y Jon Cañaveras, Electric Five Samba...
¿Qué ideas quedan en el cajón?
I.L.: Ha quedado algún grupo más de blues en el cajón. Y más bares.
I.O.: Y Burullerías.
I.L.: Sí, queríamos hacer algo allí, pero están las casetas de obras de Pinto y Cuchi . Otro año...
¿Y en la plaza de Bibat? Quería ser una plaza abierta, con actividades...
I.L.: No se nos había ocurrido, pero podría ser. El año que viene tocaremos al museo. Y en el Gaztetxe nos gustaría volver a hacer algo.
I.A.: La propuesta cada vez se parece más a lo que sería casi un festival ciudadano alrededor del Casco Viejo. Implicamos a mucha gente y estamos un poco al límite, muchas veces sin presupuestos, fuera de tiempo, equilibrando muchas cosas.
Ningún año se han conformado, en todos hacen algo más...
I.O.: No creas que no es complicado.
I.A.: Personalmente pensar que este año hay dieciséis actuaciones...
I.L.: El Machete va a ser complicado.
I.A.: Está muy bonito visto en el cartel, pero hay que producirlo, luego llegan los grupos de fuera, hay que recibirles, quitar-montar-sacar ...
Y desde que acaba el festival a buscar el siguiente cartel...
I.L.: Es mucho trabajo que hacemos muy a gusto, porque siempre nos han gustado estas cosas, pero esas dos semanas van a ser duras.
¿Cuándo cogen vacaciones? ¿Después del fest?
I.L.: ¡Qué va! Hay que aguantar hasta fiestas.
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