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Información acerca de los conciertos mensuales, Art+sound, en el Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo ARTIUM

18 julio 2011

Crónica concierto PARADE: "ESPACIOS DE RITMOS SIDERALES"


ESPACIOS DE RITMOS SIDERALES


La temporada de verano de "Al Caer la noche" sacó el equipo de sonido al aire libre para disfrutar de un artista ecléctico y poco conocido entre el gran público. PARADE, alter ego de Antonio Galvañ acompañado por teclados y guitarra puso sobre el ambiente y el césped artificial del suelo toda su fantasía musical.


Ese césped sobre el que el público reposaba servía de marco perfecto para los visuales proyectados sobre la pared de fondo del Artium, que alternaban imágenes de canción en canción, entretenían y dotaban de dramatismo las trágicas melodías de Materia Oscura, el último disco del yeclano.


Clásicos de serie B, películas de culto que todo el mundo identifica desde el primer fotograma y hasta rarezas visuales, resultaron un complemento perfecto para el espectáculo. Este plus visual supuso un aliciente para unir la música con el cine de una manera muy peculiar y acertada. La unión de disciplinas artísticas es algo por lo que en el Artium se suele apostar mucho, así que todo iba en sintonía.


Antonio, aparte de ser un buen compositor consiguió trasladar a los presentes a su mundo personal cargado de canciones que estimulan la mente, sobre todo debido a sus múltiple referencias culturales. Así se pudo viajar a realidades paralelas como las de Reunión en Insmouth, Béla y Boris o Atari Awking. También se viajó al espacio con Todas las estrellas, Asteroide o El dolor del espacio.


Pese a que el tipo de espectáculo ofrecido fuera algo que se alejaba de lo común, el mayor logro fue que las rarezas y genialidades de PARADE atrajeron a gente de todo tipo y condición.


Elena Echave


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Crónica concierto NUDOZURDO: "EL RUIDO COMO TERAPIA DE CHOQUE"


EL RUIDO COMO TERAPIA DE CHOQUE



Fin de semana de junio en el que nadie se iba a poder aburrir en Vitoria, aunque lo pretendiera. Por unos días, aparte de capital de Euskadi y Verde, también se transformó en capital del Rock, por décimo año consecutivo, gracias al Azkena Rock Festival. Y por si la oferta musical sabía a poco, Art+sound presentó al cuarteto madrileño Nudozurdo que llegó con su tercer disco bajo el brazo. Ruido hay por todas partes, pero muy pocas veces se convierte en arte como el que Nudozurdo hizo en el marco del Artium. Pocos grupos aprovechan musicalmente un concierto como lo hicieron ellos. Consiguieron alargar las canciones con delicadeza y garra, empleando incluso más de ocho minutos improvisando a partir de sus temas.


Guitarras pesadas, letras grasientas y dolorosas entrelazadas a la perfección con grandes dosis de distorsión, junto a la quebrantable voz de Leo Mateos. Una a una las canciones de sobre todo el segundo (Sintética) y el último álbum (Tara motor hembra) se clavaban como puñales en el interior del público.


El recital de Nudozurdo no consistió en interpretar anodinamente sus temas, sino que el objetivo fue desmenuzar a base de emoción e improvisación temas como Prometo hacerte daño o Prueba/Error. Los sentimientos que hay dentro de este disco evidencian dolor, sufrimiento y un regreso a los instintos humanos más básicos, quizás por eso este grupo solo se entiende con ese ruido de fondo.


Tal y como Leo expresó en la entrevista unos minutos antes de saltar a escena "este disco es difícil plasmarlo en directo", pero si para ellos representaba un reto ponerse delante del escenario con su material, bajo las paredes del museo lo hicieron con soltura y sin miedo atrapando a los allí presentes.

Elena Echave




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12 abril 2011

Crónica concierto de DAYNA KURTZ


LA GRAN VOZ AMERICANA

Una de las grandes voces americanas de este siglo dejó parte de su alma a modo de canciones en los ecos de Art+Sound.

Dayna Kurtz es fuerte y grandiosa. La escena nos trasladaba a un viejo oscuro club de jazz neoyorkino, en el que solo se bebe whisky y se fuma, mientras una voz desolada desgrana su vida con maravillosas letras y melodías.

La dama de New Jersey estuvo acompañada a los teclados y acordeón de Peter Vitalone, junto al contrabajo de Dave Richards y la ausencia más notable fue la del batería Randy Crafton, que por motivos familiares no pudo estar con ellos. No obstante, el formato que se presentó en Vitoria estuvo más que a la altura de las circunstancias y demostraron ser grandes músicos.

“Es la canción más triste que he escuchado en mi vida”, así se refería un asistente al concierto a Are you dancing with her tonight?, canción que Dayna explicó que había escrito con la ayuda de su abuela.

La inconfundible y esplendorosa Venezuela mostró a la Dayna más soñadora y Don’t fuck around with love a la más desencantada con esta versión de The Blenders. El amor es un tema muy recurrente en todos las artes y ámbitos de la vida, pero oír hablar de él aquella noche fue una experiencia un poco amarga y muy especial.

El broche de cierre de la velada fueron una sucesión de temas en los que quedaron en el aire todo tipo de emociones y sentimientos, sobresaliendo por encima de todos Love gets in the way.


Art+Sound ha cumplido cinco años y lo celebramos con un concierto inigualable y emocionante. Después de tanto esfuerzo, no vamos a dejar de seguir soñando y la próxima cita será el 24 de junio con los inquietantes Nudozurdo.

Elena Echave

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25 marzo 2011

Crónica del concierto de NUBLA (por Elena Echave)

FRAGILIDAD RISUEÑA Y MUNDOS EXÓTICOS

Elena Echave

Solo unos pocos privilegiados, que se animaron a acudir a la Sala Plaza del museo, pudieron disfrutar del maravilloso proyecto musical de Luciana Carlevaro, Nubla.

Los nervios se podían atisbar ligeramente, ya que era la presentación de su último disco, Saipán y suponía enfrentarse por primera vez al público con las nuevas canciones.

El entorno hogareño y campestre que se recreó en el escenario, solo fue una pequeña pieza del perfecto puzzle. El suelo del escenario estaba repleto de finas láminas de corcho que simulaban hojas caídas de otoño; y unas bombillas dispuestas en pequeños tablones de madera dotaban de calidez la escena.

Realmente, Nubla con su humildad y aparente fragilidad consiguió conectar desde el primer momento con el público. Su música contiene muchas sorpresas y es capaz de cambiar el rumbo de una canción a otra, tal y como demostró con La piel del lobo o Qué simple es vivir.

La banda encuadrada dentro del proyecto se mantuvo en un segundo plano, pero el gran apoyo tanto a la batería, cajas de ritmo, bajo y las dos guitarras dotaron al show de una gran calidad musical.

Ella, se situó en un lateral del escenario, ya que así facilitaba que los continuos cambios de guitarras se efectuaran sin problemas. Este aspecto resultó chocante al principio, pero todo era tan natural que no se necesitaba un punto de atención en el centro de las tablas.

Rara vez, un artista explica su obra con tanto detalle y delicadeza como lo hizo Nubla. Parecía una cuentacuentos profesional narrando lo que significaban todas esas canciones, que había escrito aislada de la urbe entre Labastida y el Ampurdán.

Resultó inquietante y a la vez curioso escuchar la historia de un hombre que esquilaba ovejas; y que le fascinó tanto que de ahí surgió Esquilador. Hasta tal punto se desnudó por completo al público, que confesó que pese a cantar una canción en frances, La neige tombe, ella no sabe francés, pero le parece un idioma con tanta musicalidad que le ayudaron a escribir algo sencillo para interpretar.

Nubla consiguió transportar a los allí presentes a otros lugares y con el entrañable sonido del ukelele, tan pronto se viajaba a Saipán como se volaba a Hawai.

Esa noche no hubo concierto de Art+sound, sino que fue una reunión de amigos disfrutando de una velada intimista repleta de delicadeza. Luciana es el mejor ejemplo de sentir verdadera pasión por lo que uno hace e intentar transmitir sensaciones fielmente, a través de las palabras y la música.

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28 febrero 2011

Crónica concierto de HIDROGENESSE: LO ESTRAFALARIO DIBUJA SONRISAS

LO ESTRAFALARIO DIBUJA SONRISAS

Elena Echave

Un dúo con sus mejores galas se plantó en Art+Sound. Genís y Carlos, Hidrogenesse, sorprendieron a unos, deleitaron a otros y divirtieron a todos.

No es muy habitual encontrarse frente el escenario a un hombre en piratas de pana, americana, gorra y cadena a lo yankee que habla sobre Ponis y caballitos o Cajas registradoras. Tampoco proliferan figuras masculinas capaces de evocar tanto misterio a los teclados ataviado con unas sandalias de tacón, mallas y una especie de velo zíngaro que le cubre la cara.

Hidrogenesse tras un buen sonido, se debatieron entre ser Pc o Mac, recordaron momentos de carretera por la A-68 y dedicaron una oda a los viejos.

Pese a que no son la panacea musical y por lo que parece, no lo pretenden demostraron talento para contagiar al público de sus locuras y fantasías. Su genialidad hizo que resolvieran con soltura una versión de Carlos Berlanga, Tazas de té volvieran locos a todos los allí presentes con su Disfraz de tigre.

Carlos Ballesteros suplió su limitado registro de voz con buen ritmo y unas coreografías, que parte del público intentó imitar sin llegar a conseguir el punto descuidado y divertido del vocalista.

La posición un poco más distante de Genís Segarra fue un handicap para el grupo que reservó para el final su momento más pseudo-romántico, Échame un kiki amor.

El momento bizarro del dúo catalán ya pasó y la próxima en visitar Art+Sound será NUBLA, proyecto musical encabezado por Luciana Carlevaro, que se aleja de etiquetas y convenciones.

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25 octubre 2010

LA CRÓNICA: Vinila Von Bismark & The Lucky Dados

Artium inauguraba su nueva temporada, “Destino: estación contemporánea” y con la llegada de la caída de las hojas, Art+sound reiniciaba su ciclo mensual.

El espectáculo estaba listo para comenzar, el Centro-Museo albergaba a todos los adeptos a sus salas y nuevo público esperaba a Vinila Von Bismarck & The Lucky Dados.

Vitoria-Gasteiz, como muchos saben, es una ciudad rockera, asi que la expectación generada por la artista burlesque y sus “punkabillies” era más que alta.

Primero abrieron paso The Lucky Dados, banda madrileña con mucha experiencia a sus espaldas y que resulta un buen acompañamiento para la rubia de perfecta permanente.

Tras una entrada del contrabajo, batería y guitarra, “la voz” pisó el escenario y ninguna mirada dejó de observarla desde que comenzó a contonearse y moverse hasta que desapareció para cambiarse de atuendo. Vinila se transforma totalmente en directo, entre los focos su voz cambia y se torna mucho más seductora, y sus cambios de ropa no dejan a nadie indiferente.

Secret Carnival, el primer disco del grupo, abrió el bolo por todo lo alto y desde el primer momento intentaron llegar con esas canciones a todos los rincones del Museo. La noche estaba ardiendo y la fuerza que desprendían por un lado Vinila y por otro Carlos, Peter y Carlos se desvanecía con la falta de una base sólida en canciones como “Baby” o “Sad Song”. Y aún así, pese a esas carencias, Vinila Von Bismark & The Lucky Dados ofreció un buen espectáculo entre creepers, tupés y corsés.

El concierto iba acabando y la frontgirl con sus bad boys sacó sus botas de vaquera e interpretó una aclamada y mítica versión de Nancy Sinatra (1966), de “These Boots are Made for Walking”. La fiesta se animó con “Baby, where’s my sugar?”, con la que Vinila jugó y cantó con la audencia. El show terminó con dos bises, ya que nadie quería acabar tan pronto la fiesta.

ELENA ECHAVE

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23 febrero 2010

Crónica del concierto de BIGOTT, por E.E.M.

Fuera de las paredes y cuadros que forman el Artium hacía mucho frío, pero dentro se escondía un pequeño secreto musical más, dentro de la programación mensual de Art+Sound. Era la hora de disfrutar de Bigott y ver qué deparaba la actuación de ese ser tan peculiar.

Borja Laudo, el zaragozano que da vida a Bigott tuvo que competir con ese ambiente helador para desentumecer al animado público que se había acercado a escucharle. Acompañado de un batería y de su pareja, Clarín (bajo y coros) apareció en el pequeño escenario con su característica imagen barbuda y desaliñada y comenzó tímidamente a dar vida al universo sonoro de su último disco, “Fin”.

La mayoría de las canciones interpretadas eran cortas y directas, pero a veces daba la impresión de que no se ejecutaban hasta el final y sabían a poco. Con esa sensación de que quedaba cuerda folk para rato, el público poco a poco fue formando parte del espectáculo y disfrutó durante los estrambóticos bailes del artista.

A medida que She is my man o New York S'eveille animaban la sala, se apreciaba que esa voz grave y oscura estaba cobrando muchísima más fuerza y credibilidad, que en el disco.

Finalmente, Bigott demostró que su voz y su música pueden abarcar espacios vacíos y llenarlos de imágenes repletas de anécdotas y sentimientos; y abandonó Vitoria con dos bises y un gran aplauso bien merecido.

E.E.M

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