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23 octubre 2007
19 octubre 2007
DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA - "UNA ORQUESTA POPERA"
ARTIUM / La banda afincada en Barcelona presenta esta noche su primer disco en el museo gasteiztarra
UNA ORQUESTA POPERA
Tras la publicación de su primer disco y su actuación en el Primavera Sound, Evripidis And His Tragedies se presenta hoy en la capital alavesa, en la que será su primera actuación en tierras vascas, aunque seguro que no es la última, ni mucho menos.
Carlos González
En esa línea, que tan buenos resultados está dando, de unir a nombres de peso con bandas primerizas pero que están llamando la atención, el programa musical impulsado por Artium (Art+sound) vuelve a la carga una temporada más. Hoy, a partir de las 21:30 horas, inaugura el otoño de la mano de un grupo al que definir sólo como pop sería absurdo. Los barceloneses liderados por el griego Evripidis Sabatis van más allá y ya sólo con su primer disco en el mercado, los chicos se han paseado por el Primavera Sound o acudirán en breve a París.
De la mano de Touchme Records, el grupo ha lanzado su primer disco, de igual nombre que la banda, y ha conseguido llamar la atención gracias a lo que algunos han denominado pop coral e incluso orquestal, aunque en este caso concreto las definiciones son un tanto complicadas. Claro que la influencia británica es más que evidente en varias de sus composiciones.
Eso sí, como la cosa industrial no está como para echar cohetes, el CD se grabó en cinco días de estudio y casi en formato directo, algo que, de todas formas, no le ha venido nada mal para ganar en frescura a un trabajo consistente, que tiene un arranque más que interesante con los temas Abroad, It’s June Again y Straidog. Ahora bien, sería bueno que el siguiente album dejase atrás el tinte amateur de éste puesto que la propuesta de la banda se merece algo más.
Evripidis And His Tragedies nació en Barcelona como un proyecto personal de Evripidis Sabatis, músico de formación clásica que cantaba y tocaba el piano en diferentes locales de Barcelona.
Tras incorporar un coro de cuatro voces femeninas (Odil Bright, Marisol Simó, Nora Gala y Annie Arjona), el proyecto creció al añadir primero un violín (Christina de Sola) y posteriormente un bajista (Aleix Clavera), un baterista (Jame Ribell) y finalmente un saxofonista (Abel).
Con tanta gente sobre el escenario, sus directos también tienen su cosa, a pesar de que algunos acusen al pianista y compañía de demasiado teatreros, aunque hay gente que se queja por todo así que lo mejor es ver a la banda cara a cara para saber si todas esas pretendidas críticas son reales.
A los buenos sonidos y a la pose sobre el escenario se le unen además letras que sin tratar temáticas muy novedosas que se diga (sentimientos, encuentros, desencuentros…), sí están llevadas, en algunos casos, como si fueran pequeñas escenas de una gran obra teatral o una novela de éxito.
El de Evripidis And His Tragedies será el primero de los conciertos que Artium ha organizado para estos meses pero, por supuesto, no el último.
De hecho, la siguiente cita será el 9 de noviembre con el concierto del antiguo miembro de El último de la fila, Quimi Portet, con Ruper Ordorika como artista invitado en un par de temas.
El 16 de diciembre está prevista además la celebración de un concierto especial para público familiar, como anticipo de la Navidad, con el grupo Gospel Factory y su mezcla de soul, funky, reggae y, naturalmente, black gospel.
Fuera del programa, el museo han programado también el concierto acústico de Iñigo COPPAL, con ocasión del especial dedicado a Bob Dylan que se celebrará el 16 de noviembre y que incluye la proyección de la película documental de Fernando Merinero Las huellas de Dylan. Vamos, que no hay excusa para aburrirse.
Etiquetas: EVRIPIDIS AND HIS TRAGEDIES, EVRIPIDIS PRENSA
Entrevista con Evripidis en Heineken.es
El joven griego y su piano, en compañía de su banda de amigos, han parido un debut de altura. Desde la independencia barcelonesa pero con ganas de hacerse oír en el mundo llega a tus oídos el excelso pop melodramático de Evripidis and his Tragedies.
Ya deberías conocer las líneas básicas de su historia. Griego de Atenas emigrado con buen ángel a una Barcelona que tardó poco en aceptarle entre su casta más noctámbula y creativa, Evripidis Sabatis debutaba el pasado mes de marzo en compañía de su cohorte de coristas y músicos amigos de la mano del pequeño sello barcelonés Touch Me Records con un disco que a pesar de la escasez de recursos se muestra elaborado y ambicioso a la vez que espontáneo, cargado de un pop melodramático que bebe de aguas viejas (The Beach Boys, Phil Spector y los ‘girl groups’ de los sesenta) y nuevas (The Magnetic Fields, The Gothic Archies, Regina Spektor) para acabar mostrando distintas caras, contagiando distintos humores.
Mientras se empieza a correr la voz de su talento por ahí fuera (el disco está recibiendo elogiosas reseñas en Francia, Grecia o U.S.A., donde L.D. Beghtol, cabeza visible de LD & The New Criticism le dedicaba recientemente bonitas palabras en un medio tan popular como el Village Voice neoyorquino), en las próximas semanas de esta borrascosa primavera volverás a tener la oportunidad de ver a Evrípidis and his Tragedies defendiendo su inspirado debut en directo.
El azar hizo que hace ya algunas semanas pudiéramos estar conversando largo y tendido con un encantador Evripidis al abrigo de un coqueto café berlinés. Esto es lo que nos contó.
Como para mucha gente aún eres un artista nuevo y un tanto exótico, por aquello de tu procedencia, querríamos que nos contaras un poco tu historia, vamos a decir, de infancia. ¿Cómo era tu vida en Grecia cuando eras pequeño? ¿Cómo entras en contacto con el mundo de la música clásica?
Mi infancia fue muy normal... (risas). Con mi hermanita y mis padres, y todo muy cómodo. Mis padres tenían muchos amigos que su niños tocaban el piano y yo tenía envidia (risas).
¿Es habitual en Grecia que los niños a ciertas edades se inicien en el estudio de algún instrumento, que estudien música?
No, no, para nada. No es como en Escandinavia, que todos los niños hacen música en el colegio, no, pero en mi entorno, en el entorno de los amigos de mis padres, todos los niños hacían piano... Básicamente hacían piano, y había algunos pocos que hacían guitarra. De esos, muy pocos siguieron hasta el final. De hecho yo y otra chica, de todos aquellos que empezamos, fuimos los únicos que acabamos la carrera. Pero así empezó todo. Ellos eran más mayores, yo siempre tuve envidia de ellos, y nada... Empecé a decir en casa, “quiero aprender el piano”, “quiero aprender el piano”, hasta que me pusieron a hacer clases.
¿Entonces fue cosa tuya desde el principio? ¿Lo pediste? ¿No entras en esa estadística de tantos y tantos niños que empiezan a estudiar un instrumento por empeño de sus padres, sin tener en cuenta los deseos o aptitudes del hijo?
Sí, sí, sí. Fui yo quien se empeñó, totalmente. En el primer año lo quise dejar porque tenía una profesora que me daba miedo (risas), pero la segunda que tuve era muy buena, muy simpática y luego tuve una tercera profesora que me duró durante doce años... o diez... ¡Muchos!. Era como mi segunda mamá.
¿Y te resultaba fácil compatibilizarlo con tu vida “no musical”? Porque imagino que a partir de cierto nivel es una formación bastante exigente que te obligaría a dedicarle muchas horas... ¿Sentías que te quitaba tiempo de hacer otras cosas?
En la adolescencia sí que me costó, mucho. Porque además era muy uncool aprender el piano. Era como muy cosa de nerd, y no me gustaba. Pensé en dejarlo millones de veces, pero siempre me decían, “¿No es una pena dejarlo ahora?”. Y al final siempre pensaba que igual sí que era una pena y seguía, seguía, seguía, seguía... Lo que pasa es que el piano siempre lo tenía muy apartado de lo demás que hacía. Estaba muy apartado de la música que en realidad me gustaba escuchar, estaba muy alejado de mis amigos, de todo... Aunque sí que tenía muchos amigos que hacían piano también... Pero yo de mis amigos, amigos, buenos amigos, digamos que yo fui el único que acabé piano, el único que lo llevé hasta el final.
¿Podríamos decir entonces que tú formación académica con el piano y tu educación emocional alrededor del mundo del pop transcurren de forma paralela y sin apenas contacto?
Mi descubrimiento del pop se produjo mucho más tarde. Vino a los catorce años o así. Yo antes escuchaba sólo música clásica porque... En mí casa no se escuchaba música pop, mis padres escuchaban otro tipo de música, clásica y cosas así... No sé cuál sería el equivalente en España... Supongo que todos estos cantautores así un poco políticos, pues el equivalente a eso, mucha poesía a partir de la que han hecho canciones... Yo nunca escuché de eso, no me interesó, era muy adulto. Y es que música pop en mi casa no había... Había un cinta de Michael Jackson y había una cinta de Beatles que tenía mi hermana.
¿Escuchabas esas cintas?
Las escuchaba con culpabilidad, te puedo decir. En realidad las escuchaba mi hermana en su habitación y yo iba a pegar el oído a su puerta para que mi familia no se diera cuenta, porque yo pensaba de mí que era muy serio y que me gustaba escuchar sólo música clásica... (risas).
Y cuando empiezas a descubrir el mundo del pop, ¿existe un escena de pop independiente en Grecia en aquel momento?
Sí, estaba la escena indie del momento, que era como... el típico brit-pop que escuchábamos todos en este momento... Pulp, Suede, Blur...
Era una escena más de corte anglosajón...
Sí, totalmente. Yo mismo tuve una época en la que escuchaba sólo música que era inglesa, y sólo música sixties inglesa, para ser más concreto. Pero eso eran tonterías de...
¿Adolecencia?
Claro. Luego, por supuesto, empecé a escuchar cualquier tipo de música indie y sixties, viniera de donde viniera.
¿Cuándo decides mudarte a Barcelona?
Hará unos tres años ahora que llegué a Barcelona.
¿Y por qué optaste por irte a esa ciudad y no a otra?
Me apetecía cambiar de aires. La música en principio no jugó un papel fundamental a la hora de tomar la decisión. Si mi motivación hubiera sido puramente musical me hubiera ido a Londres, claramente, no a Barcelona. De hecho, esto de las posibilidades que la ciudad me podía ofrecer en el terreno musical fue la única pega que en su momento le veía a venirme a Barcelona. Una vez aquí descubrí que había escena, lo que pasa es que fuera de España la escena barcelonesa no la conoce mucha gente. Yo en Grecia no la conocía. Cuando llegué a Barcelona no sabía lo que había... ¿Qué sale de Barcelona aparte de Astrud? ¿O que salía entonces de España a parte de cuatro grupos que conocía por Elefant? Al principio, recién llegado, descubrí un poco la Barcelona típica de mucha fiesta, mucha noche, muchos festivales. La verdad es que me costó un poco meterme en el mundo indie de Barcelona.
Pues a día de hoy pareces estar muy bien relacionado, sólo hay que ver la gente que ha acabado formando parte de tus Tragedies, casi todos con bandas propias, o la gente que ha colaborado en la producción del disco, en el diseño...
Sí, a día de hoy estoy bien conectado, pero fue una cosa progresiva. Llevo mucho tiempo ya ahí, pinchando, haciendo conciertos, haciendo ilustración... Me estaba moviendo en mucho lados, en muchos ámbitos. Y tengo buenos amigos, y algunos de ellos están metidos... no tanto en el mundo de la música como en el del arte.
Cuando te plantaste en Barcelona empezaste a tocar solo, tú con tu piano. ¿Era algo circunstancial? Quiero decir, ¿ya entonces sabías que querías montar una banda?
La verdad es que siempre quise tener un grupo así, con muchos elementos. Pero coincidió el querer ponerme a tocar con toda esta moda del folk, gente que salía a tocar con sólo con una guitarra y su voz, o con un arpa y su voz, o gente como Regina Spektor, que canta y toca piano. Pensé que era un buen momento para salir ahí con un piano y cantar, pero siempre me ha gustado más pensar en mi música como algo más elaborado y lleno de diferentes instrumentos y elementos.
Entonces, de cara al segundo disco, siempre que el presupuesto lo permita, ¿te gustaría contar con una orquesta?
Me gustaría tener vientos... Sección de vientos seguramente habrá, y probablemente también acordeones...
Volviendo a aquellos primeros días... ¿No te imponía el escenario saliendo así solo?
¿Asustarme? No me asustaba salir a cantar solo, no soy nada vergonzoso, no tengo ningún problema en ponerme y cantar, o en tocar delante de gente. Me parece lo más normal del mundo, siempre lo he hecho.
Te has pasado catorce años de tu vida estudiando piano, pero, ¿la voz? Sé que desde hace relativamente poco estas tomando clases de canto...
Sí, porque mi voz no está nada educada. Tengo algo de oído, no desafino demasiado, pero mi voz está muy anárquica. Además mis canciones, sobre todo las que componía antes... Ahora me lo estoy poniendo un poco más fácil, más a mi alcance. Pero antes hacía unas canciones que solían empezar cantando bajo y de repente había unos saltos de tono que las hacían bastante difíciles de cantar... A mí me gustaba mucho Kate Bush, por ejemplo...
Tonos inalcanzables para casi cualquiera...
Claro, es que yo cuando componía pensaba en cosas muy elaboradas, sobre todo al principio cuando no tenía un grupo, iba yo sólo con el piano pero aún así quería hacer algo un poco más sofisticado. Luego me daba cuenta, a la hora de cantarlas, de que era casi imposible hacerlo bien con la voz que tenía y... que tengo. Me cuesta mucho cantar.
¿Cuánto tiempo llevas tomando clases?
Un año y medio. Y bien, porque además estaba dañando mi voz, estaba cantando técnicamente mal, siempre con la garganta, y acababa con la voz muy desgarrada.
Dices que necesitas educar tu voz, pero a mí me parece, me remito al disco, que tienes una voz versátil, capaz de registros expresivos bastante distintos.
Quizás sea versátil, pero sigue siendo necesario educarla.
Cuéntanos cómo fuiste conociendo a la gente que ha acabado formando parte de tu banda.
Fue surgiendo todo de una manera bastante natural. Primero pensé en buscar un violín, conocí a Cristina y se lo propuse. Las chicas que hacen coros y cantan -Norah, Marisol, Odil y Annie-, todas son mis amigas; un día empezaron a cantar algo, conmigo al piano, nos gusto como sonaba, y hasta hoy. Luego, con motivo de un concierto que me ofrecieron hacer en el Pop Bar del Razz, impliqué a más gente. Aquel fue nuestro primer esfuerzo como banda propiamente dicha, y hay que reconocer que salió bastante desastroso el concierto (risas). La cosa fue mejorando con el tiempo.
Si te ofrecieran ahora conciertos sólo para piano y voz, ¿los aceptarías o consideras que ahora tu proyecto ya es una cosa de banda y que si no estáis todos no tiene sentido?
Sí que lo haría, aceptaría. La verdad es que prefiero tocar con todos, acompañado, pero también lo haría sólo con piano, o sólo yo con piano y las chicas, o sólo piano y violín... Depende de la sala, del presupuesto, de la movilidad, de quién puede o no puede venir en un momento dado conmigo. Al fin y al cabo soy yo. Si el resto pueden acompañarme mejor, pero si no pueden, yo no voy a dejar de hacer mi música.
Parece ser que el disco lo grabasteis en directo, tocando todos a la vez, nada de grabar un montón de tomas para cada instrumento...
Lo hicimos así como cuentas y además en muy poco tiempo, se grabó en cinco días, de una manera muy indie. Se grabó como si fuera una maqueta rápida por culpa de las inevitables restricciones presupuestarias. Es algo que a mí me da mucha rabia, haber contado con tan poco tiempo, pero no podía ser de otra manera. Y la verdad es que estoy bastante contento con el resultado, pero no satisfecho al cien por cien. Por eso quiero hacer más discos. (risas) Este disco podría haber sido un desastre porque no teníamos experiencia ninguna. Llevábamos tocando juntos dos meses o tres, no más, cuando nos metimos a grabar el disco. Es muy poco tiempo. Hay canciones en las que grabamos partes sin haberlas ensayado nunca, ideas que iban saliendo en el momento. Es un disco de todos, nuestro. Las canciones las escribo yo y las arreglo yo, pero hay cosas que realmente las aportan los demás. Es el resultado de un proceso muy espontáneo... Además, el disco se grabó con mucha resaca y con una voz muy rasgada. Al final a mí me gusta como ha salido, pero he de reconocer que fui a grabar con una voz desastrosa. Al fin y al cabo se trata de un disco que habla mucho de ese tipo de vida y experiencias, así que supongo que está bien que yo llegara a grabarlo con una voz así, no una voz superlimpia y cuidada... Es que todos llevamos vidas así... No son nada sanas nuestras vidas.
¿Algo te cuidarás la voz?
No soy un freak de la voz, para nada. Muchas de las cantantes que me gustan tienen una voz muy destruida, pero la experiencia da un tinte mágico a la voz. Cuando escuchas a Marianne Faithfull no te fijas en si su voz está rota; piensas en por qué está rota, y en qué te va a contar con esa voz rota. O Nico...
Ahora que mencionas a Nico... Escuchando esta mañana Long Lasting Lovers, la entonación, el fraseo, me ha recordado a Nico. Me la imaginaba con otro tipo de arreglo más mórbido de órgano y a ella cantando...
Pues genial, porque mi primera referencia vocal fue Nico. Al principio, cantaba imitando a Nico. Y además me encanta el órgano...
¿Y no has pensado en recurrir al órgano más a menudo? ¿Cambiar el timbre predominante del piano por el de algún otro instrumento de teclas?
Si te fijas hay un montón de órgano en el disco.
Sí, pero no tiene esa presencia, ese protagonismo principal que sí tiene el piano...
Me encanta el órgano, pero mi instrumento es el piano. El órgano es un instrumento mucho más limitado, y aún así es probable que lo acabe teniendo más presente en el futuro.
Cómo te está tratando la crítica. Estamos en primavera y en algún sitio he podido leer cómo hablaban de tu disco como un firme candidato a estar entre los mejores del año...
No se si será uno de los mejores disco del año, pero yo sé que es un disco bueno, con sus muchísimos fallos, pero es un disco interesante, creo, y muy personal, aunque a la vez cada uno puede encontrar sus historias propias en las historias que hay dentro del disco. No está enfocado ni a la pista de la discoteca indie, ni al dormitorio; hay para todo, engloba reflexiones que abarcan muchos ánimos. Como yo en mi día a día, que dependiendo del momento puedo estar supermelancólico y depresivo, y puedo estar supertonto y petardo, y puedo ser muy feliz o puedo estar simplemente absurdo. Cada canción tiene este punto de corresponder a un diferente momento del día, a un diferente estado de ánimo.
En algunas de las reseñas que te han hecho hasta ahora, en parte alimentadas por la misma nota de prensa elaborada desde tu sello, se citan recurrentemente nombres como el de Stephen Merrit (The 6ths, Magnetic Fields, Future Bibble Heroes, The Gothic Archies). ¿Te reconoces en esa comparación?
Es mi favorito, está claro. A mí me cambió la vida. Me gustan todos sus grupos.
¿Te interesa más a nivel de textos? ¿Musicalmente?
Me interesa a todos los niveles... Bueno, a nivel de música quizás no tanto porque Magnetic Fields hasta el 69 Love Songs eran muy electrónicos –electrónicos a su manera, que es muy única y me encanta-, pero digamos que me gusta sobre todo la sensación que genera, que es algo así como una amargura graciosa. Nunca te vas a cortar las venas escuchando a Magnetic Fields, pero sí te puedes llegar a poner muy melancólico; siempre mantiene ese punto en el que sabe reírse de él mismo, nunca se trata de desesperación sin salida.
Tu música pasa por ser más melodramática que puramente dramática. Siempre evitas esa hondura corta-venas a la que te acabas de referir.
Sí, soy muy melodramático pero no soy una persona que caiga en depresión profunda... Si me buscas cuando estoy mal, lo más probable es que me encuentres leyendo. Soy además una persona que cuenta mucho lo que le pasa, que no se lo guarda, lo hago todo muy grande y lo saco; hago mucho ruido de cualquier desgracia que me pasa. Pero al final siempre le doy una patada e intento alejarlo de mí.
Me parece que el disco, además de sonar bien, os ha quedado bonito y gustoso. Se nota una preocupación por la estética global del disco como objeto.
La portada nos la ha hecho un amigo que se llama Paadín; ha colaborado un fotógrafo, que es Ramiro E; también unos amigos, que son artistas plásticos y se llaman Jeleton, construyeron los elementos que aparecen en la portada.
Ahora que mencionas a Jeleton, he leído que en algunas de las presentaciones del disco ellos se han encargado de realizar la escenografía.
Sí, han hecho la escenografía en dos de los conciertos.
¿Tenéis idea de llevar esos elementos escenográficos a todos los conciertos? Imagino que será de demasiado costoso...
No, costoso no tanto, que son unos paneles de cartón, pero no sé si lo vamos a hacer...
Y qué puedes contarnos de Las Lilas de Jeleton, ese proyecto en el que has participado con ellos.
He sacado un single con ellos, con Jeleton, que es para un proyecto artístico suyo. Yo he escrito la música con Paadín y las letras las han escrito ellos. El proyecto surge a partir de unos poemas de adolescente que escribió la chica de Jeleton, que son como los típicos poemas cursis de adolescencia, así como muy exagerados, muy románticos, muy desesperados. A partir de ahí hicieron un libro que combina poemas e ilustraciones, y después lo completaron con una instalación que era una habitación con diferentes dibujos en la que se mostraba el libro mientras los singles estaban sonando. Sacaron dos singles, uno el nuestro y otro el de otro amigo, que son canciones inspiradas en los poemas.
Veo que te interesan también, a parte del pop en sentido estricto, este tipo de entornos más artísticos, más relacionados con las artes plásticas.
Sí, sin duda, aunque Jeleton en particular son muy pop, les gusta la música sixties, el indie, y su estética tiene mucho que ver con las cosas que les gustan musicalmente.
Y tú, además de componer y colaborar con tus amigos artistas, también te dedicas a pinchar música habitualmente. ¿Que músicas son las que más suenan en tus sesiones?
Todo lo que me gusta... Indie de los ochenta, indie actual, garage, rock’n’roll, soul, northern soul, grupos de chicas, new wave, post-punk...
¿Pondrías tú propia música en tus sesiones?
Siempre pongo música mía en mis sesiones. Una canción mía... Sí, por qué no. Todos los DJs electrónicos que producen música pinchan su música. ¿Por qué un DJ pop no? Suelo poner una canción mía en un momento estratégico, cuando todos están borrachos y nadie va a decir nada; o igual si me lo dicen, pero entonces yo pensaré, “déjales, están borrachos” (risas).
Me llama la atención comprobar que hay muchas mujeres a tu alrededor. Las chicas que llevas haciendo coros; tu sello -Touch Me- está gestionado por mujeres... ¿Te parece casual? ¿O crees que por la razón que sea tu música llega de manera más clara a las mujeres?
Las chicas son mis amigas. Tengo muchos amigos también, lo que pasa es que mis amigas cantan mejor. Yo quería hacer un grupo de doo-wop gay, cantando música doo-wop pero con letras totalmente gays (risas), pero lo hice con las chicas porque cantan mejor. Y además tienen voces muy distintas entre ellas. En el disco que viene voy a poner unas voces graves también. Aunque en este ya hay voces de chico en dos canciones...
Hablas del próximo disco como si lo tuvieses ya bastante pensado...
He compuesto ya las canciones, todas. Hombre, al final, como se grabará no sé cuándo, igual he descartado parte de estas canciones y tendré algunas nuevas, pero canciones hay. Lo volveremos a hacer con Touch Me, no hay obligación ninguna, pero quiero hacerlo. ¿Dónde estaría mejor? Es que ahora ya son amigas. Es un placer trabajar con ellas porque, sinceramente, no parece trabajo. Es un sello pequeño pero con muy buen gusto. Tienen grupos muy buenos y muy variados en distribución.
¿Y en lo que respecta a las nuevas canciones, el formato es similar?
Las nuevas canciones desprenden todavía más sensación de grupo. Las chicas van a cantar más y habrá más protagonismo de todos los instrumentos. Sí, porque ya que ahora estoy con el grupo, hay que sacarle jugo. Si en algún momento vuelvo a quedarme yo solo, ya me lo pensaré de nuevo.
Y si por ti fuera entraríais a grabar... ¿Cuándo? ¿Ya? ¿En tres meses? ¿Cuatro meses?
No, no. No estamos preparados todavía... Hombre, si me dijeran “en tres meses tienes que grabar el disco”, pues ya me pondría las pilas, pero todavía quedan cosas por hacer como concretar algunas letras, la estructura de las canciones, las partes vocales de algunos temas... El momento de la creación es un momento muy mágico. Puedes llevar meses peleándote con una música o una letra sin llegar a ningún buen resultado, y de repente, un día te pones a jugar con el piano y simplemente todo encaja.
Luis M. Rguez
Etiquetas: EVRIPIDIS AND HIS TRAGEDIES, EVRIPIDIS PRENSA
05 octubre 2007
01 octubre 2007
Evripidis and his tragedies: "Me gustaría poder contar con mil instrumentos"
Griego de Atenas, por los rincones más amables de Barcelona comenzó a pasear su voz y sus canciones solo, con la única ayuda de un teclado, y así le fueron saliendo novias… Evripidis Sabatis y su cohorte de coristas y músicos acaban de ver editado -a finales de marzo, en Touch Me Records- su álbum de debut.
14 años estudiando piano y música de cámara le confieren a Evripidis la soltura necesaria para dirigir a esa banda de "tragedias" formada por Marisol (Eleva, Elevator), Nora González, Odil y Annie (How dare you!) como coristas, Cristina de Sola al violín ("aportando el necesario toque dark wave-meets-baroque", dice Evripides), Íker González (Las Esferas Invisibles, Mus) al bajo y Jaume Ribell (habitualmente a los teclados en Epic Kind) a la batería.
Juntos, románticos, cáusticos, sarcásticos ejecutan esos números de pop melodramático que él imagina, canciones sofisticadas que tienen tanto que ver con Stephen Merritt (The 6ths, The Magnetic Fields, The Gothic Archies) como con Kate Bush, Phil Spector y las ‘girl group bands’ de los sesenta, The Beach Boys o Regina Spektor.
¿Cuándo y por qué decides mudarte a Barcelona?Cambio de aires… Hará unos tres años.
¿Simplemente? ¿No llegas a la ciudad buscando facilidades o posibilidades para hacer, llamémosle, carrera musical?
¿Por cuestiones relacionadas con el mundo de la música? No, si hubieran sido esas mis motivaciones me hubiera ido a Londres, claramente, no a Barcelona. No, fui porque… Incluso, esto, lo de las posibilidades musicales, fue la única cosa que tenía en contra de venirme a España.
Me llama la atención lo que dices porque Barcelona vivió una especie de apogeo musical hará… no sé, cuatro, cinco, seis años, en el sentido de que muchos músicos extranjeros eligieron establecerse en la ciudad creando cierta escena…
Sí, claro, hay escena. Lo que pasa es que fuera de España la escena barcelonesa no la conoce mucha gente. Yo en Grecia no la conocía. Cuando llegué a Barcelona no sabía lo que había… ¿Qué sale de Barcelona aparte de Astrud? ¿O que salía entonces de España a parte de cuatro grupos que conocía por Elefant? Sabía que había una escena pop así como más local y por eso me vine a Barcelona en vez de irme, qué sé yo, a Italia.
Entonces cuando llegas, lo que te encuentras, ¿te sorprende para bien?
Al principio no me resultó fácil descubrir el mundo pop de Barcelona. Descubrí un poco la Barcelona típica de mucha fiesta, muchos festivales. Me costó un poco meterme en el mundo indie de Barcelona porque no tenía amigos con lo que moverme en según que ambientes.
Al principio no me resultó fácil descubrir el mundo pop de Barcelona. Descubrí un poco la Barcelona típica de mucha fiesta, muchos festivales. Me costó un poco meterme en el mundo indie de Barcelona porque no tenía amigos con lo que moverme en según que ambientes.
Pero la cosa se te ha dado bien. Al menos desde fuera da la sensación de que estás muy bien "conectado"…
Sí. Estoy bien conectado, pero fue una cosa progresiva. Llevo mucho tiempo ya ahí, pinchando, haciendo conciertos, haciendo ilustración… Me estaba moviendo en mucho lados, en muchos ámbitos. Y tengo buenos amigos, y algunos de ellos están metidos… no tanto en el mundo de la música como en el del arte, y al final todos se conocen.
Empezaste tocando sólo, ¿verdad?
Sí, empecé yo solo, tocando el piano.
Sí, empecé yo solo, tocando el piano.
¿Y en aquel momento tú te veías bien así solo? ¿O en el fondo ya tenías la intención de buscar refuerzos, de montar una banda?
Yo siempre quise tener un grupo así, hacer una música con muchos elementos. Lo que pasa es que cuando empecé a tocar coincidió con el principio de toda esta moda del folk, así que era muy fácil pensar, "si alguien toca el arpa y canta, y saca un disco, yo voy a hacer lo mismo con piano". También descubrí por aquel entonces a gente como Regina Spektor, que canta y toca piano. Así que pensé que ese podía ser un buen momento para salir ahí con un piano y cantar sin que nadie pensara que eso era cosa de otro mundo simplemente por no salir a tocar con una guitarra.
Yo siempre quise tener un grupo así, hacer una música con muchos elementos. Lo que pasa es que cuando empecé a tocar coincidió con el principio de toda esta moda del folk, así que era muy fácil pensar, "si alguien toca el arpa y canta, y saca un disco, yo voy a hacer lo mismo con piano". También descubrí por aquel entonces a gente como Regina Spektor, que canta y toca piano. Así que pensé que ese podía ser un buen momento para salir ahí con un piano y cantar sin que nadie pensara que eso era cosa de otro mundo simplemente por no salir a tocar con una guitarra.

Viéndote encima de un escenario solo, ¿el cantar no te asustaba? Porque está claro que tienes más formación instrumental… ¿O lo de cantar también es algo que viene de lejos?
Yo cuando era pequeño cantaba mucho. Era muy pesado, en cualquier sitio me ponía a cantar (risas). Y –esto me lo han contado mis padres, porque yo no me acuerdo- me sabía como cien canciones, tenía un repertorio brutal (risas)… Y de repente, en una fiesta, alguien me dijo, "pesado, para ya de cantar". Y nunca más canté… Mis padres me lo siguen contando, que fue muy fuerte, que de repente yo dejé de cantar durante… muchísimo tiempo. No quise cantar nunca más.
Y una vez instalado en Barcelona y a raíz de esos primeros conciertos solo, en lo que se refiere sobre todo a la gente que ha acabado tocando contigo, ¿son ellos los que muestran interés y se van acercando a ti o eres tú quien va buscando gente que te pueda parecer interesante para proponerles colaborar en tu música?
Fue un poco cosa mía. "Me gustaría tener un violín conmigo. Tú tocas el violín. ¿Te gustaría tocar en mi banda?". Luego a mis amigas que cantan, un día estaba tocando el piano, empezaron a cantar conmigo y les diría: "Me gusta eso, puedes repetirlo".
Todo fue surgiendo de una manera muy natural entonces…
Sí. Luego un día me ofrecieron hacer un concierto en el Pop Bar del Razz y me dijeron, "forma un grupo para hacer el concierto, no salgas sólo con el piano. Ahora que tienes la oportunidad de tocar en un sitio más grande, implica a más gente…". E implique a seis (risas). Salió bastante desastroso el concierto, pero fue un primer intento así como banda.

¿Quién decide en materia de arreglos dentro de la banda?
Yo. Las canciones las escribo yo y las arreglo yo, pero hay cosas que realmente las aportan los demás. Yo puedo decir como quiero que sea el bajo pero no voy a decirle exactamente las notas. Le puedo decir, "mira, las tónicas son estas y quiero un bajo que dé esta sensación", "quiero una batería seca y muy metronómica" o "quiero una batería con muchos redobles que recuerde a Phil Spector y que cuando yo haga énfasis con el piano haga… No puedo controlar cada cosa que hacen. A partir de ese momento pueden hacer lo que quieran siempre que se ajuste a esas pautas iniciales y a la sensación que yo quiero lograr.
Yo. Las canciones las escribo yo y las arreglo yo, pero hay cosas que realmente las aportan los demás. Yo puedo decir como quiero que sea el bajo pero no voy a decirle exactamente las notas. Le puedo decir, "mira, las tónicas son estas y quiero un bajo que dé esta sensación", "quiero una batería seca y muy metronómica" o "quiero una batería con muchos redobles que recuerde a Phil Spector y que cuando yo haga énfasis con el piano haga… No puedo controlar cada cosa que hacen. A partir de ese momento pueden hacer lo que quieran siempre que se ajuste a esas pautas iniciales y a la sensación que yo quiero lograr.
Es un proceso laborioso…
Con las voces es todavía más complicado porque hay que repartir mucho las tareas… "Tú vas a cantar esta parte alta, mientras tú haces esta parte baja… Tú esta parte de letra. Tú estas frases…". Además como al principio no teníamos más instrumentos que el violín, en algunas canciones puse a las chicas a cantar como si fueran instrumentos; una tenía que cantar como si fuera un chelo, otra como una flauta, otra llevar el ritmo como hacen Stereolab…
Con las voces es todavía más complicado porque hay que repartir mucho las tareas… "Tú vas a cantar esta parte alta, mientras tú haces esta parte baja… Tú esta parte de letra. Tú estas frases…". Además como al principio no teníamos más instrumentos que el violín, en algunas canciones puse a las chicas a cantar como si fueran instrumentos; una tenía que cantar como si fuera un chelo, otra como una flauta, otra llevar el ritmo como hacen Stereolab…
¿Nunca os han entrado ganas de hacer algún tema sólo con voces?
¿A capella? La verdad es que no. Creo que para eso necesitas tener a cantantes muy buenos. Pero más bien al contrario, lo que me gustaría es poder contar con mil instrumentos.
Entonces, de cara al segundo disco, siempre que el presupuesto lo permita y puestos a pedir… ¿Te gustaría contar con una orquesta?
Me gustaría tener vientos… Sección de vientos seguramente habrá. Quizás también acordeones…
Volviendo la vista atrás, ¿podemos considerar que vuestro concierto en el Primavera Sound fue un punto de inflexión en la historia de la banda?
Antes del Primavera Sound nos invitaron a tocar al Primavera Club, como si fuera un prueba. A la gente le gustó y nos llevaron al Primavera Sound. No salió nada bien aquel concierto porque tuvimos muchos problemas de sonido. Pero sí, fue un momento muy importante. Te brinda la oportunidad de que te conozca mucha gente, aunque a mí me gustaría que la gente me conociera a raíz de una actuación mejor… Pero no se puede pedir todo. Llegamos a tocar allí sin tener ninguna experiencia y sin tener disco editado. Supongo que ya sólo eso es un salto… mortal.
Antes del Primavera Sound nos invitaron a tocar al Primavera Club, como si fuera un prueba. A la gente le gustó y nos llevaron al Primavera Sound. No salió nada bien aquel concierto porque tuvimos muchos problemas de sonido. Pero sí, fue un momento muy importante. Te brinda la oportunidad de que te conozca mucha gente, aunque a mí me gustaría que la gente me conociera a raíz de una actuación mejor… Pero no se puede pedir todo. Llegamos a tocar allí sin tener ninguna experiencia y sin tener disco editado. Supongo que ya sólo eso es un salto… mortal.
¿Cómo surge el contacto con tu sello, Touch Me?
Nos vieron en el que de hecho era nuestro primer concierto como grupo. El primer concierto que hacíamos con la formación que tenemos ahora.
Salió bien el concierto entonces, porque las chicas de Touch Me cuentan que llevaban tiempo pensando en -a parte de distribuir material de otros- nacer como sello y que aquella misma noche tuvieron claro que acababan de encontrar a su primer fichaje…
El concierto… Ahora veo el video y… me río. (risas) No me parece que esté nada bien. Pero me pasa lo mismo al ver a un montón de grupos de pop fantásticos, geniales, que me encantan, pero que tienen directos técnicamente malos. Uno de mis grupos favoritos son Television Personalities, el tío desafina un montón y aún así son uno de los mejores grupos de pop que hay. The Pastels son otro grupo que desafina un montón y que me encanta.
Parte del encanto que tienen esos grupos puede residir ahí, pero vosotros…
Para nosotros es conveniente que salga bien. No somos indie-pop de esa manera. Yo pretendo hacer una cosa algo más elaborada. Me encantan esos grupos que te he dicho, pero lo nuestro es otra cosa. Aspiro a una cosa mucho más elaborada y bien hecha, pero sin ser profesional, sin tener que recurrir a músicos profesionales. Una cosa entre amigos pero bien hecha.

Para nosotros es conveniente que salga bien. No somos indie-pop de esa manera. Yo pretendo hacer una cosa algo más elaborada. Me encantan esos grupos que te he dicho, pero lo nuestro es otra cosa. Aspiro a una cosa mucho más elaborada y bien hecha, pero sin ser profesional, sin tener que recurrir a músicos profesionales. Una cosa entre amigos pero bien hecha.

El disco parece ser que lo grabasteis tocando todos a una, en sesiones en directo, nada de instrumento por instrumento…
Sí, lo hicimos así y además se grabó muy rápidamente, se grabó en cinco días. Algo que a mí me da mucha rabia, haber contado con tan poco tiempo, pero no podía ser de otra manera. Se grabó como si fuera una maqueta rápida… El sello es muy pequeño y había restricciones presupuestarias. El disco se grabó de manera super indie.
Pero el disco suena muy bien… ¿Estás contento con el resultado?
Estoy bastante contento, pero no satisfecho al cien por cien. Por eso quiero hacer más discos (risas). Este disco podría haber sido un desastre porque no teníamos experiencia ninguna. Llevábamos tocando juntos dos meses o tres, no más, cuando nos metimos a grabar el disco. Es muy poco tiempo. Hay canciones en las que grabamos partes sin haberlas ensayado nunca, ideas que iban saliendo en el momento. Y una de esas, "Straydog", es al final de las que más me gustan. Pero para mí es un disco no muy elaborado. Es el resultado de un proceso muy espontáneo… La primera idea que nos viene por la cabeza, la hacemos… más o menos. El disco se grabó de manera super indie. Pero sí, estoy contento con el resultado. Nadie cobro nada. Es un disco de todos, un disco no mío, sino más bien nuestro.
Estoy bastante contento, pero no satisfecho al cien por cien. Por eso quiero hacer más discos (risas). Este disco podría haber sido un desastre porque no teníamos experiencia ninguna. Llevábamos tocando juntos dos meses o tres, no más, cuando nos metimos a grabar el disco. Es muy poco tiempo. Hay canciones en las que grabamos partes sin haberlas ensayado nunca, ideas que iban saliendo en el momento. Y una de esas, "Straydog", es al final de las que más me gustan. Pero para mí es un disco no muy elaborado. Es el resultado de un proceso muy espontáneo… La primera idea que nos viene por la cabeza, la hacemos… más o menos. El disco se grabó de manera super indie. Pero sí, estoy contento con el resultado. Nadie cobro nada. Es un disco de todos, un disco no mío, sino más bien nuestro.
Tu debut acaba, como quien dice, de ver la luz, pero creo que ya hay planes de cara a un segundo disco.
He compuesto ya todas las canciones. Al final, como se grabará no sé cuándo, igual he descartado parte de estas canciones y tendré algunas nuevas, pero canciones hay. El nuevo disco vamos a hacerlo de nuevo con Touch Me. ¿Dónde estaría mejor? Es que ahora ya son amigas. Es un placer trabajar con ellas porque, sinceramente, no parece trabajo.
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Evripidis
Evripidis Sabatis es un griego que vive en Barcelona aunque, a juzgar por su música, bien podría ser un danés que vive en Londres. Porque Evripidis And His Tragedies es un disco de marcada inspiración anglosajona que permanece impermeable a cualquier aroma mediterráneo para mantener el punto de mira apuntando al otro lado del atlántico.
Sabatis ha compuesto todos los temas al piano y, tras un proceso de selección natural de músicos, ha acabado envuelto por una abultada banda, que en disco asciende a once componentes, donde las teclas y la voz de Evripidis conviven con la abundancia de coros femeninos, violines, xilófonos, melódicas y palmas. El álbum posee un sonido homogéneo pero las intenciones y los estados de ánimo varían a cada canción. La teatralidad melodramática de temas como “Transylvanya” o “Antarctica” remite al barroquismo de Final Fantasy o la elegante afectación de Rufus Wainwright, pero también hay lugar para la sofisticación de Burt Bacharach en “Straydog”, la soleada candidez de las girl groups de Phil Spector en “Ru Ru I’d Love You”, las armonías vocales de Brian Wilson en “...’Cause I Shall Rise Again” o el oscuro musical de Danny Elfman en “Some Nights Are Sleepless”.
En una de esas benditas contradicciones que emparentan a Evripidis Sabatis con otros estetas de andar por casa como los Magnetic Fields de Stephin Merritt, este es un disco de debut ambicioso en cuanto a estructuras e instrumentación pero grabado en directo contando solamente con cinco días de estudio. Esto le confiere al álbum un cierto aire de amateurismo donde la formación clásica de pianista contrasta con la urgencia del pop en un trabajo que se cierra con un tema en griego y que supone todo un rara avis en el panorama nacional y una de las más gratas sorpresas de la temporada.
http://www.muzikalia.com/leerdisco.php?referencia=1742
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