EL CORREO - VIERNES DE EVAS!óN - 10-I-2007: MENDETZ
TEXTO: JOSU OLARTE
Los barceloneses Mendetz son otra banda de reciente hornada adscrita a ese rock bailable y hedonista que se asocia a The Rapture, The Saint y compañía. Como algunos de sus compañeros de camada (Virüs o los bilbaínos Standard), se dieron a conocer a través del Proyecto Demo que promueve el Festival de Benicassim y que sirvió de plataforma para su apuesta lúdica con reminiscencias ochentenas, palpables tanto en el gusto por los teclados vintage, la retroelectrónica con alma humana, su ramalazo synth pop y la afición a la viejas series televisivas y la ciencia ficción de serie B.
Tras unos frustrantes inicios con Tithium, una banda hardcoreta con deudas nirvaneras, Mendetz nacieron en 2003 de la complicidad de Stefano Macarrone (guitarra, voz), Pablo Filomeno (batería), Jan Martí (teclados, voz) y Oriol Francisco (bajo). A base de ensayos y bolos, pulieron sus primeros experimentos con teclados de juguete para dar con un sonido autopublicitado como “Casio punk”, que volcaron en una primera maqueta que, para el ‘Mondosonoro’, fue la mejor demo de 2005.
Su condición de finalistas en el concurso del FIB, conciertos en su área de influencia y la quedona versión del ‘Eleanor Rigby’ de los Beatles que colgaron en Internet les convierten en una de las bandas más pujantes de Barcelona y propician un debut homónimo con Sinnamon, independiente productora además del festival Summercase, en el que se colaron el pasado año compartiendo escenario con los mismísimos The Rapture.
De su debilidad por la cacharrería electrónica y su sonido ochenteno muy a tono con el neón rosa de la portada de su debut y de su tema “The Boola Shines In The Pink Neon Room”, hablamos con el batería de ascendencia italiana Pablo Filomeno en vísperas de que Mendetz se presenten mañana en el escenario central del Fever (02:45 horas), club en el que completando una interesante y plural oferta, estarán también el ubicuo productor y DJ rapero Griffi y el representante de la electrónica berlinesa Thomas Anderson (Bpitch Control).
Cóctel imposible
- Se os asocia con el nuevo rock bailable, pero vuestros antecedentes son más cercanos al hardcore, ¿no?
Sí, Stefano (Macarrone) y yo coincidimos en el colegio italiano y formamos un grupo en el que intentábamos mezclar el rollo hardcore de Rage Against the Machina con el grunge de Nirvana, por eso nos llamábamos Lithium. Era una cosa tan imposible que nos fuimos a la mierda. Fue a partir de entonces cuando empecé a hacer cosas con el típico teclado de juguete con las teclas rotas. Después nos hicimos con un Casio viejo y empezamos a sacarle sonidos añadiéndole pedales de distorsión. Fue a raiz de la llegada de Uri (Oriol Francisco) cuando la cosa comenzó a ser algo más serio.
- Así que esos apellidos, Macarrone y Filomeno, no son alias artísticos.
No, la gente cree que son alias que nos hemos puesto, pero no; Stefano y yo nos apellidamos así de verdad. Tenemos padres italianos y mi apellido es calabrés, para más señas.
- ¿Reconocéis las influencias que os adjudican: The Saint, Rapture, Franz Ferdinand, la electrónica retro de Daft Punk…?
Si nos parecemos a alguien es a The Saint, que nos gustan desde el principio. Coincidimos por su punto de sintes viejos, pero no tanto por las guitarras. The Rapture también nos gustan y les hemos taloneado, y a Daft Punk los hemos tenido muy presentes, pero otros grupos con los que nos comparan no tienen nada que ver con nosotros. Sin embargo, es inevitable que te comparen con otros: los medios lo tienen que hacer para meterte en sus bases de datos. Por eso decidimos crear nuestra propia etiqueta.
- Y acuñasteis lo de ‘Casio punk’, un término que lleva algo al equívoco, porque de punk no tenéis mucho…
No, pero ha funcionado muy bien porque el término ya va unido a nosotros. Aunque nos metieran en el saco amplio de rock bailable, queríamos vincularnos a algo más propio. Lo de Casio viene de nuestra afición a los sonidos que se pueden sacar de los viejos teclados cutres y el punk es más porque quedaban bien. Con el punk tenemos que ver más por la actitud o la idea de ‘háztelo tú mismo’ que por sonido.
- Vuestro sonido es sobre todo ochenteno, una década que no habéis vivido.
No; de hecho, mucha gente nos menciona a grupos de los ochenta a los que no hemos escuchado. Pero no nos hemos apuntado a ningún revival ochenteno. Yo conocí a New Order cuando escuché a ciertos grupos que los tenían como referencia, porque cuando salió ‘Blue Monday’ nosotros teníamos unos tres años. Evocamos una época que, sobre todo, conocemos por la televisión, los primeros videojuegos y películas tipo “Tron” o “Cazafantasmas”.
- Sorprende que hagáis una versión de ‘Eleanor Rigby’ de los Beatles, un grupo a priori alejado de vuestras referencias. Por vuestro interés por los robots y el rock con electrónica vintage, os pegaría más hacer un tema de Devo, por ejemplo.
Devo son una banda que nos encanta, pero queríamos hacer una versión que no fuera lo que se esperara de nosotros. Así que, en lugar de hacer algo de New Order un ochenteno, tiramos por una canción de los Beatles poco comercial hecha con cuerdas y sin batería ni guitarra. Claro que también hay remezclas electrónicas de temas como “Maximo” (Truffato) y versioneamos a otros más maquineros como “Blue” (Eiffel 65).
- Cómo es vuestro directo?
Tocamos con batería real. Como es mi instrumento, es la espina que tenía clavada desde nuestra demo, que hicimos con caja de ritmos porque no teníamos dinero para grabar. Nuestra filosofía es tener un sonido cálido y humano, al que incorporamos luego sonidos de los aparatos que nos gustan; yo toco algunos cacharros de percusión electrónico y Stefano algún sinte pequeño, además de la guitarra.
Tocar botones
- ¿De dónde viene vuestra debilidad por la cacharrería electrónica?
Es un poco por diversión y por oposición a la electrónica de ahora y los directos con música pregrabada, en donde los músicos parecen estar más para tocar botones que instrumentos. Nos gusta la falta de pretensiones de la electrónica de antes, los sonidos robóticas que hacen dudar a la gente si son reales y el punto humano de la electrónica vieja que se toca con las manos.
- ¿Tenéis que ver con grupos estatales en la órbita post punk como Delorean, Standard, Humbert Humbert, Virüs o vuestros paisanos Veracruz?
Podemos estar en una misma onda, pero tampoco creo que nos parezcamos demasiado. Algunas cosas, como Delorean o Catpeople, nos gustan más que otras y somos amigos de gente como Virüs desde que se vinieron de Pamplona a Barcelona, pero no creo que nos parezcamos demasiado.
- Por cierto, ¿de dónde viene lo de Mendetz?
Del nombre de la pequeña calle en la que estaba el colegio donde todos menos Uri nos conocimos de pequeños. Su nombre real es Méndez, pero lo añadimos la ‘t’ para italianizarlo y hacerlo más interesante.
Etiquetas: MENDETZ, MENDETZ PRENSA







I. AIZPURUEL 



